«Estamos bastante solos, esto es como una guarida», explican

La Voz

DEZA

M. S.

21 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?eandro es uno de los participantes en el campamento de Merza. Lleva desde los 18 años con la enfermedad -ahora tiene 32 años- pero pese a ello consiguió concluir una carrera universitaria y sacar unas oposiciones. Explica la situación de los enfermos mentales. «Estamos bastante solos, esto es como una guarida», señala, puesto que indica que también supone un respiro para su familia, que señala le ayudó desde el principio. Explica que su enfermedad despierta reacciones contrarias, los que lo apoyan y los que lo rechazan. Él lo deja claro. «No somos horribles, no somos monstruos», explica. «Nadie está preparado para esto. Doy un diez a la asociación de enfermos mentales, te ayuda a ser más humano, hay más gente como tú», explica. Los voluntarios de Itinera buscan la mayor integración social de los enfermos mentales. Una de las colaboradoras de la asociación es Chelo Meijomence. Participa en el programa Amigos que tiene en marcha el colectivo y que consiste en salir con los enfermos un día por semana, estos días está en Merza y es la cocinera. «É moi satisfactorio estar con eles, vese que están mellorando. Hai moitos perxuicios e saben facer un millón de cousas, tamén sabes que tés uns amigos. Eu non sei que enfermidade ten cada un», explicó la voluntaria. Chelo Meijomence anima al resto de personas a participar como voluntarias. «Para min tamén é unha terapia vir para aquí, porque se desconecta», explica. El colectivo Itinera cuenta con más de cuarenta voluntarios, explica la asesora técnica del colectivo y trabajadora social del hospital psiquiátrico de Conxo, Maica Viz. Un porcentaje muy alto proceden de la Oficina del Voluntariado de la Universidad de Santiago, muchos de los cuales iniciaron su colaboración a través del hospital psiquiátrico.