Proyectos con subvención

DEZA

RASTRO DE AIRE | O |

29 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

SE COMIENZA a hablar con intensidad de los cultivos energéticos. Este país siempre funcionó así. Tocan la campaña en algún sitio y parece que todos corremos tras el tañer como buscando el fuego, como cuando los incendios los apagaban los vecinos con aviso de badajo. Ayer salía el Sindicato Labrego a toda pastilla pidiendo reflexión sobre el asunto y largando sobre la «posibilidade certa de ocasionar unha devastación socioeconómica e ambiental irreversible no noso contexto actual». Zonas piloto van asomando a las páginas de los medios como posible y con vistas a proyectos comunales. Desde representantes de la Administración van saliendo apuntes de acción en esa dirección que el sector agrario en la vertiente SLG no sólo no respalda sino que rechaza. Esta organización, entre los múltiples argumentos que cita no despista uno básico, el gancho del interés por los cultivos energéticos está en las subvenciones anunciadas desde programas europeos. Este aspecto es el que, independientemente del debate sobre los propios cultivos no rentables sin ayudas, merece otra reflexión. Mientras en los despachos europeos debaten los políticos eternamente si mantener o retirar las cuotas lácteas, en cargarse las subvenciones agrarias y en liberalizar el sector para que sea competitivo, se anuncian otras vias de subvención a cultivos «industriales». Hace tiempo cuando se especulaba y operaba con la transformación de purines para producir energía también la alternativa de rentabilidad pasaba por la subvención y no es necesario recordar como esta el sector en este capítulo. Por eso, cada proyecto que llega enganchado a las subvenciones me hace temblar, salvo la ayuda coherente al desarrollo agrario sostenible, que se predica pero en el fondo del debate se quiere negar al cuestionar las ayudas agrarias tradicionales.