Sensaciones

DEZA

RASTRO DE AIRE | O |

01 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

NO NOS conocíamos pero no éramos extraños cuando nos cruzamos en los pasillos de TVE, todavía en Raxoi, en pleno Obradoiro de Santiago, allá a mediados de los años ochenta. El medio rural nos unía y se mostró con nitidez aquel día. El salió a pantalla hablando de cultura, pintura y escultura enraizada en ese medio, yo lo hice con mensajes de producción agraria, vacas y carencias estructurales de ese mismo espacio rural. Sin saberlo manejábamos el mismo territorio vital, el de las tierras cruceñas de Piloño y Merza. Las sensaciones de proximidad se tornaron tierra común, tras aquel primer diálogo propiciado en los pasillos de Raxoi en el que dos tipos sembraban en la misma dirección. En tiempo de homenaje a Paco Lareo vienen al recuerdo aquellas sensaciones, la anécdota del vecino que desconocido pasaba a mi lado y no era extraño. El objeto común de nuestros intereses ligados al medio rural y visto con perspectiva de tantos años, del tiempo que siendo tanto, que siendo tan intenso, que nos llevó a cada quien por tantos derroteros para que quien quiera pueda morder, aplaudir o ignorar, que marca y distingue, nos sitúa casi en el mismo lugar, mirando yo a las vacas y a las carencias estructurales rurales y él en las mismas acciones de traducción cultural, desde el mismo suelo que yo piso. Es cruel y glorioso mirar con retrospectiva del tiempo. Lleva a medir la evolución. No paso nada. Paso tanto. Pariendo cuadros, pariendo letras. Antes y ahora. Y siempre el debate y siempre la apuesta y el orgullo de caminar por la senda que uno quiere. Vivir a pie de paisaje y de vaca es un privilegio, que antes fue una apuesta. Ese norte se fija pero luego hay que ganarlo porque requiere otras renuncias. Para algunos crecer es mantenerse en los objetivos. La sensación con Lareo es que los suyos y los míos se pegan a la tierra. Pero el diálogo es otro espacio común y lo discutiremos.