Un buen ejemplo

DEZA

RASTRO DE AIRE | O |

14 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

POR JUSTICIA y, sobre todo, por lo que tiene de bueno hablar en positivo y marcar referentes ejemplarizantes debo decir que la organización de la jornada de reproducción de bovino promovida por Gandería Mouriscade en el Salón Teatro del Auditorio de Lalín fue exquisita. Diré brillante para que se me entienda en su justo término porque a poquito que se haga algo bien en la zona ya se nota. Siempre estoy dando la murga con cuestiones que creo que marcan los ritmos vitales de un país como el respeto por quien respeta las programaciones, chinchando contra quien organiza un acto y concurre con tardanza al mismo. Que nadie mire a nadie que es moneda de cambio diaria en cualquier municipio, y son muchos. Por eso es de justicia felicitar a Gandería de Mouriscade por la puesta en escena del congreso y su puntualidad exquisita, reajustando tiempos sobre la marcha en un programa denso de conferencias. Sirva el ejemplo para quien quiera cambiar el chip de que hay que esperar por quien no llega hasta que le da la gana, de que los ponentes se extiendan hasta que les quede algo de saliva, que quien hace preguntas ofrezca otra conferencia y que quien va confiando que de una vez por todas se cumpla algún horario decida no volver más. Dicho todo esto, no es preciso insistir en la brillantez de la jornada. Es de cajón. Alguien que es capaz de ajustar el guión también puede reunir 150 inscripciones, media docena de ponentes de talla mundial, unas ponencias atractivas y que el trabajo que se realiza en un remoto punto del mundo como Mouriscade se codee en el universo de la transferencia embrionaria. Es lo que ocurrió el martes en el Auditorio, seguramente con muchos nombres propios para que la brillantez fuese posible (además de instituciones y empresa). Vaya al menos uno, el del responsable del Gandería Mouriscade, Héctor Martínez. Que cunda el ejemplo.