Un Día de Difuntos bajo el sol

M. Garabantes

DEZA

02 nov 2007 . Actualizado a las 02:25 h.

La celebración del Día de Todos los Santos congregó durante la pasada jornada a centenares de personas en los camposantos de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Una tradición que no cae en desuso, la de honrar a los familiares o amigos muertos, aunque de forma paulatina hay menor afluencia de personas en esa fecha. Otras optan por trasladar esa visita a la jornada dominical, tanto la anterior como posterior al día 1 de noviembre. En especial quienes viven fuera de la zona o no disfrutaron de puente festivo.

Las macetas y ramos de flores, especialmente crisantemos y de color blanco, se convirtieron en la decoración de las tumbas y nichos de los camposantos. A pesar de que los precios se disparan en esta época del año, en algunos casos más del 50 o 60%, sigue viva la costumbre de llevar flores como tributo a los muertos. Incluso hubo floristerías, entre ellas alguna de Lalín, que tuvo que suspender la recepción de encargos por el alto volumen de peticiones ya acumuladas que impedían sumar más.

En los cementerios, donde las tumbas siguen mandando pese al aumento de los nichos por falta de espacio y con una todavía incipiente cultura de la incineración en las comarcas, se podía ver ayer desde niños a personas de la tercera edad. El buen tiempo, con sol a pesar de las ya bajas temperaturas, animó a acercarse a los camposantos y también el hecho de iniciar un puente festivo.

El Día de Todos los Santos también supuso numerosos encuentros familiares, en algunos casos en una de las pocas ocasiones en que se reúnen los componentes de una misma familia por residir fuera sus miembros o parte de ellos.

En algunos cementerios, como el de Lalín, no faltó la presencia del párroco para dedicar un recuerdo más especial, con una oración, a alguno de los difuntos. Manuel Salgado optó por un paraguas para protegerse de los rayos del sol.