El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia acaba de ordenar demoler parte de la rehabilitación que promueve en Ponte Sarela, pero dice que no le quita el sueño
29 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La sentencia del Tribunal Superior ha cogido a José Otero Pombo a contrapié, según él mismo reconoce. Aun así, dice que no pierde el sueño y que está contento por su actuación. La sentencia revoca la licencia a la rehabilitación de la antigua fábrica de curtidos de Ponte Sarela, en la ribera de San Lourenzo. -Y ahora, ¿qué? -Una sentencia como esta es única en España. ¿Para qué sirven los departamentos de urbanismo? Un juez debería asesorarse. Yo estoy tranquilo porque hice lo que tenía que hacer: tengo todo en orden y esta obra tiene un enorme reconocimiento en toda Europa. La sentencia no me quita el sueño. -El juez dice que no se respeta la unidad arquitectónica del conjunto porque la obra no es un bloque único. -Pero la unidad arquitectónica no es hacer un solo edificio. No hay ninguna fábrica de curtidos en Galicia que tenga un solo edificio. Hacer un mazacote sería más fácil, pero va contra todos los criterios de rehabilitación. -Cree que la obra es legal. -Sí, está todo en orden. Yo no estoy de acuerdo con la sentencia. El alcalde dijo el otro día que era un error... Yo creo que es un accidente. Pero parece que dentro de la cadena de instituciones que hay que seguir para que te den la licencia (Patrimonio, Urbanismo, Concello) debería haber un juez. Porque, ¿quién me dice a mí que luego no va a venir un juez y echarla atrás? Yo estoy seguro de que es una obra maestra. Tiraron el edificio de Castromil y luego todo el mundo se lamentó. -Si en un momento dado hay que derribar el edificio, podría reclamar una indemnización al Concello. -Hombre, algún derecho tendré... Pero creo que no va a llegar ese momento. Sería bueno que los ciudadanos vieran que que los jueces son seres humanos y también pueden rectificar. Para mí, como empresa, esta sentencia es paradójica económicamente, porque quizás tenga derecho a una indemnización y si presento el mismo proyecto ahora me dejarían edificar un 30% más. Como gallego, me preocupa. Ahora hay más voluntad política que nunca de fomentar la rehabilitación, pero estos temas le hacen mucho daño. Y crea una gran inseguridad jurídica. Si el ejemplo que se quiere dar en Galicia para el buen hacer en rehabilitación es esto... -Dice el Concello que intentará legalizar la obra, quizás a través del PXOM. -Esto no es un tema de ir por la puerta de atrás. Esta sentencia provoca miedo, porque no se puede presentar recurso. Tiene que arreglarse hablando. Aún pienso que se va a reconsiderar la sentencia. -¿Judicialmente? -Sí, sí. -¿Y si no se hace? -Yo creo que es una pérdida muy importante para la ciudad. Iba a hacer un museo de oficios. Pero tengo que saber quién me tiene que dar la licencia, porque la Xunta y el Ayuntamiento no están capacitados al 100%. La Xunta y el Concello están consternados, desorientados. -¿Cree que si en lugar de llamarse Otero Pombo se llamara Pepito Pérez el Ayuntamiento lo habría defendido con tanta vehemencia? -A lo mejor, si yo soy Pepito Pérez no me paran la obra. Todos los edificios en los que he tenido problemas son los que tienen una calidad arquitectónica más alta. Además, el Concello sale en defensa de un proyecto que él mismo aprueba. Ellos también son víctimas de una circunstancia, igual que yo. Me parece imposible que se vaya a tirar esto.