Comerciantes y proveedores se quejan de que las zonas de carga y descarga no son suficientes y de la falta de estacionamientos para realizar su trabajo diario
13 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El trabajo de conductores y repartidores no es nada fácil. Lo peor, dicen, ya no es solo pasar el día llevando y trayendo mercancía sino hacer encaje de bolillos para encontrar un hueco lo más cerca posible a su destino. Las zonas destinadas a carga y descarga siempre parecen pocas y no siempre están libres pese a la vigilancia continua de la grúa.
En lalín, según datos proporcionados por el Concello, hay en la actualidad nueve zonas de carga y descarga señalizadas. Se encuentran en las calles más céntricas. Un número que se espera incrementar una vez se implante el nuevo plan de tráfico.
Las que existen por el momento se fueron colocando a demanda de industriales y comerciantes. En un recorrido a media mañana por la capital dezana uno puede ver que una de las calles más concurridas donde aparcar camiones y furgonetas para dejar mercancía es precisamente una calle peatonal: la rúa Colón.
El viernes, a las once y media de la tarde en esta calle había estacionados dos vehículos. Uno era un camión que transportaba flores y plantas y otro de una empresa de fruta. A estos se añadieron en poco tiempo repartidores de revistas y algún otro proveedor.
En torno a la misma hora otro camión de reparto de fruta ocupaba durante un buen rato la zona dedicada a carga y descarga en la rúa Principal, a la altura de las galerías Pelayo. Poco después en la rúa Luis González Taboada el conductor de una furgoneta de reparto de verduras que bajaba tomates para una pizzería cercana se veía obligado a aparcar en doble fila para poder servir la mercancía ante la falta de sitio donde estacionar.
En la calle D existe otra zona destinada a dejar mercancía delante del supermercado Gadis. Un espacio que no solo es ocupado por proveedores sino también por clientes que bajan con la intención de realizar una compra rápida o alguna gestión en alguno de los establecimientos cercanos.
En la zona es habitual encontrarse con alguien que entra con rapidez a la tintorería, a una droguería o a una tienda a recoger algo con premura por miedo a que la grúa le lleve el coche.
A media mañana el viernes en la calle Pintor Laxeiro la zona de carga y descarga situada al lado de Embutidos lalinense estaba ocupada íntegramente por una furgoneta de una empresa de vinos que estaba aparcada, parada y sin conductor a la vista. Un rato más tarde el vehículo permanecía en el mismo lugar.
Otra de las zonas peatonales con frecuencia utilizada por los repartidores es la Praza da Igrexa. La existencia de numerosos establecimientos hace necesario el trasiego de furgonetas y camionetas de diversa índole. Servicios de reparto urgente, camionetas de distribución de bebidas, viajantes son algunos de los usuarios habituales.
En Lalín las zonas de carga y descarga están a la altura del número 17 de la rúa pintor Laxeiro, en la calle D, en Pintor Colmeiro, en Matemático Rodríguez (junto al supermercado Día), a la altura de los números 9 y 21 de la rúa Principal, a la del número 12 de la rúa Joaquín loriga. A las que hay que sumar dos más en la rúa Luis González Taboada. Una de ellas frente al Cantigas y otra en el siguiente tramo de la calle.
Aunque estas son algunas de las calles más comerciales de la localidad no son, ni mucho menos las únicas. De ahí que muchas veces los repartidores y proveedores de todo tipo se las vean y se las deseen para poder aparcar. Porque si ya es difícil muchas veces para el conductor de un turismo encontrar plaza más lo es aún para el que lleva un camión, aunque sea pequeño o una camioneta.
Unas dificultades que aumentan en algunas calles con más tráfico como puede ser la rúa B, la rúa C o la rúa Wenceslao Calvo Garra donde encontrar un hueco en horario comercial un día lectivo es casi una tarea imposible. En esta última calle hay comerciantes que en ocasiones recurren a una «reserva de sitio con cajas o cualquier otro medio para asegurarse la posibilidad de tener un sitio en el que poder aparcar y descargar mercancía.