De Tintín a la era digital

DEZA

En las bibliotecas de la zona Internet se lleva la palma y el préstamo de libros va cayendo en desuso. Los héroes de papel son reemplazados por otros digitales

22 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace algunos años eran los reyes de la biblioteca, los más buscados, los que nunca se quedaban quietos y ahora languidecen en las estanterías. Los libros más prestados hace años eran los cómics, Tintín y Astérix eran algunos de los de más éxito, ahora en muchas de las bibliotecas municipales de la zona los volúmenes languidecen en las estanterías y los estudiantes lo que más demandan es Internet. La era digital va ganando la partida, aunque no todo está perdido. Sigue habiendo lectores y muchos, pero en las bibliotecas reconocen que la mayoría de los alumnos no lee libros.

Gallego o castellanos, volúmenes nuevos, ordenadores, escáneres, impresoras. Las bibliotecas municipales de Deza y Tabeirós-Terra de Montes están en general muy bien dotadas y van incorporando material y novedades de forma periódica.

La biblioteca Varela Jácome de Lalín cuenta con 20.700 títulos y 3.716 socios; la de A Estrada suma 17.484 y 3.537 socios. En la de Silleda se guardan 16.000 libros y los socios son 380. La de Rodeiro alberga en torno a diez mil volúmenes, más de siete mil hay en la de Soutelo de Montes, unos 8.000 en la de Forcarei. La de Cerdedo se encuentra cerrada al público en estos momentos a la espera de que acabe la construcción de un nuevo edificio. En Vila de Cruces son unos once mil títulos y 850 socios.

La afición a la lectura va por barrios, estos días la biblioteca de Rodeiro tiene en préstamo, según su responsable, un centenar de libros, mientras que en Agolada se quejan de que nadie lleva libros ya, o por lo menos lo hacen muy poco.

El gran atractivo es Internet, las consultas y el uso del ordenador son preferidos por los chavales, en muchos casos, a los libros de papel. Las bibliotecas son también un buen sitio para estudiar sino que se lo pregunten a los numerosos opositores que ocupan a diario algunas de las mesas de las de Lalín o A Estrada, por poner algunos ejemplos.

Deberes

A ellos se suman estudiantes de Primaria o Secundaria que van a hacer los deberes o a preparar algún trabajo. La mayoría de ellas se afanan por tener disponibles los libros de obligada lectura escolar y otros, como es el caso de Rodeiro, incluso destinan parte del presupuesto destinado a adquirir aquellos libros que les demandan los vecinos. Si alguien pide un título y no lo hay, comenta el responsable de la biblioteca, «o pedimos, tardan unhos dous días en traelo, pero damos o servicio». Y es que animar a disfrutar de la bibliotecas no es siempre tarea fácil.

En Rodeiro cuentan con un grupos de mujeres que se inclinan por la novela histórica y la romántica. En Forcarei van sobre todo los pequeños y algunos que tienen clase de música y que aprovechan los ratos libres en la biblioteca. En Vila de Cruces por la biblioteca pasan bastantes adultos y estudiantes. Los niños sacan todo tipo de cuentos, más en gallego que en castellano. La biblioteca cruceña cuenta también con un servicio de préstamos de cintas de DVD infantiles, que tiene mucho tirón.

En A Estrada cuentan que pasaron en los últimos años de prestar o recibir de vuelta entre 38 y 60 libros al día a los 12 que se mueven ahora al día entre entradas y salidas.

Enciclopedias

Si hay algún libro más relegado por Internet ese son las enciclopedias. Google sustituyó a la Larousse de toda la vida. Las bibliotecas de la zona cuentan con varios puntos de acceso a Internet. Los bibliotecarios y bibliotecarias coinciden: en muchos casos la lectura queda relegada a los fijados en el temario escolar, que son también los que más se prestan. Junto a ellos los cuentos infantiles y la novela, en los adultos más lectores. Reconocen que los números de socios no son reales. De los 3.537 que existen en a Estrada solo un 30% están activos. Algo parecido ocurre en casi todas las bibliotecas de la zona.

Muchas de ellas cuentan también con wifi lo que hace que muchos se lleven el ordenador de casa para trabajar más a gusto. Hay quien es asiduo y no falta ni un día a la cita con la biblioteca. Otros se acercan de la mano de sus padres para hacer el carné y descubrir un mundo nuevo. En las estanterías se guardan los clásicos y los nuevos. Todos siguen teniendo adeptos.