«Lo determinante en estos sucesos es el factor humano», opina el director del estudio

La Voz

DEZA

El fiscal superior de Galicia, Carlos Varela, solicitó a la Guardia Civil de Tráfico que realizase una investigación en profundidad de los accidentes que ocurren en la comunidad a fin de realizar un diagnóstico preciso de sus causas, el perfil de los conductores implicados en los siniestros, sobre todo de los reincidentes, los puntos negros, los hábitos de los pilotos, las vías más utilizadas, el estado de los vehículos, etcétera. El objetivo era conocer las causas para poner remedio o al menos aliviar el goteo diario de víctimas en las carreteras.

Diez agentes bajo la dirección del teniente coronel Ulla, jefe de Tráfico de la Guardia Civil, realizaron un minucioso trabajo de investigación. Analizaron 1.134 accidentes graves ocurridos entre diciembre del 2007 y abril del 2008, más los meses de julio y agosto de este año. Los ocho meses examinados incluían los tres períodos vacacionales clásicos: Navidad, Semana Santa y verano.

Del total de accidentes analizados, 216 ocurrieron en las carreteras de Pontevedra con el saldo de 30 muertos, 99 heridos graves y 117 heridos leves. El examen pormenorizado puso de relieve que Pontevedra registra los accidentes con más muertos y heridos graves de las provincias gallegas.

El estudio realizado por la Guardia Civil sirvió para echar por tierra muchos tópicos relacionados con la siniestralidad. Así quedó de manifiesto que la meteorología o el estado de las carreteras no son determinantes en los siniestros registrados. Los datos revelaron que la mayoría de los accidentes ocurren con buen tiempo y en trayectos cortos y conocidos.

La búsqueda de culpables en la meteorología, las infraestructuras, la dispersión poblacional o la ruralidad ya no van a poder ser utilizados como argumentos justificantes de la siniestralidad. Como insistió hasta la saciedad el teniente coronel Ulla «ni el tiempo, ni las carreteras. Lo determinante en los accidentes es el factor humano». Los conductores deben adaptar la conducción a las circunstancias del momento, bien sean meteorológicas, de infraestructura o de cualquier otro tipo.