A la polémica de EmporcARTe se suman la de carteles o una escultura
07 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La unión de arte y provocación se pierde en la noche de los tiempos y seguramente a la vez que alguien dibujaba por primera vez una figura en una pared nacía también la crítica. La Feira do Cocido a lo largo de su historia tampoco estuvo exenta de dimes y diretes. Si este año la comidilla son una escultura tapada y otra retirada de la EmporARTE para no herir sensibilidades y dada la utilización de elementos religiosos mezclados con algo tan carnal como el cerdo y el cocido, en el pasado también hubo otros puercos que levantaron ampollas. Para algunos el «porquiño mediterráneo» con el que Moncho Borrajo ilustraba en el 2003 el cartel era una copia. Los socialistas pedían de aquella explicaciones y apuntaban que había una web que animaba a los internautas a buscar diferencias y que el cerdo en cuestión era muy parecido a un dibujo de muestra del programa informático Corel Draw 7. Estos días alguien comentaba que si delante de la cabeza de cerdo de una de las esculturas de la EmporcARTE hubiese delante, por ejemplo, un Guardia Civil en vez de un Sagrado Corazón habría críticas igual. A veces la censura y la crítica solo sirven para acrecentar la fama de lo censurado o criticado. Eso fue lo que le pasó, cerca de Lalín y en 1996, a la Festa da Carne ó Caldeiro e bola con Torrezmos de Dozón, obra de Damián Paio, que levantó oleadas de protesta. El cartel representaba a una vaca con pechos de mujer y labios pintados dentro de una pota gigante con el lema «A galega está boa, cómea». Las primeras quejas fueron de las mujeres del BNG de Deza, a las que le siguieron las del Servizo Galego de Igualdade y la de la propia conselleira de Familia, Muller e Xuventude, Manuela López Besteiro, que llegara a llamar por teléfono al alcalde de Dozón para pedir su retirada. La Xunta llegara a amenazar con retirar la subvención a la fiesta, pero finalmente no lo hizo y la convocatoria de la celebración alcanzó una difusión y una fama que de otra manera no hubiera tenido. Al año siguiente Paio repetía como autor del cartel, pero con un dibujo ya exento de polémica. Más cerca está la polémica desatada por una de las figuras de la Pork Art., en concreto la que representaba una cerda de compras y que fue tachada por los Independientes de Lemos de sexista, cuando la muestra se exhibió en Monforte. Tampoco había gustado mucho un cerdo existencialista en un campo de grelos con el que Armindo Salgueiro ilustraba el cartel del Cocido allá por 1997 y que fue criticado por el edil socialista Cristóbal Fernández, que consideraba inadmisible que el gobierno local aceptara el trabajo porque no le parecía de suficiente calidad artística. Y es que ya se sabe que el arte es subjetivo y «nunca chove a gusto a todos».