Ayer no había ni carros ni cancelas ni aperos en los atrios o las plazas. Amaneció sin depósitos de aperos en Escuadro, Negreiros y Merza, parroquias de referencia, emblemáticas en la llamada noite da cancelas. No ocurría desde hace años, siempre en mayor o menor medida había trajín nocturno, recolección de materiales con acompañamiento de cortes de luz y algún que otro petardo para dispersar la atención de vecinos y autoridad competente.
En el caso de ayer todo apunta como causa última de la inactividad al hecho de que la larga noche fue intensa en lluvia y temporal. Ya es trabajoso sacar materiales de las casas y hacerlo con la discreción suficiente para pasar inadvertidos como para que haya voluntarios a enfrentarse a los elementos, que diría Felipe II tras naufragar frente a los ingleses.
La noche de Reyes deja en el amanecer del día 6 referencias de mucha actividad cuyos resultados, lo recogido, se concentra en los lugares más notorios y próximos o en ruta de la iglesia.
La noche (vecinos nunca identificados) se llevan portales, carros, aperos y diversos materiales a esos espacios que sus propietarios recogen en jornada festiva entre ironías generalizadas.
Los propietarios recupera enseres con distinto tono, bien sin darle mayor importancia, que pase pronto, bien dándosela y criticando la costumbre historia. Ayer no hubo caso, el temporal dio tregua a la noche.
Tradición interrumpida