Aunque tras la polémica suscitada la semana pasada en torno a la celebración de la feria o no el Viernes Santo, el Concello sustentó la decisión en una ordenanza en vigor desde 1975 y pidió a los comerciantes que si querían modificarla lo comuniquen y estudiarían la cuestión, en la calle los comerciantes siguen discrepando con la decisión municipal. Unos están convencidos de que si la feria fuese el sábado el comercio saldría ganando. Desde el Centro Comercial Aberto recuerdan que el colectivo tiene solicitada desde hace unos meses una reunión con el alcalde para abordar distintos temas relacionados con el comercio. Piden que se tenga en cuenta los intereses de los comerciantes y se quejan de que mantener la feria en festivo solo dio dinero a los feriantes.