Lino Rivadulla, el hombre fútbol

bieito baliño / o. p. A ESTRADA / LA VOZ

DEZA

miguel souto

Después de ser un mito en el Estradense, forjó una de las canteras más potentes de la zona

05 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Lino Rivadulla empezó a jugar al fútbol, como tantos otros, en la escuela, usando de balón una piña o lo que hubiera: «Estropeaba os zocos todos». Con dieciséis años empezó a trabajar en una barbería. Allí recibía a menudo a los jugadores de un Estradense que todavía no estaba federado, que solo jugaba amistosos.

El joven barbero se fijaba en sus ídolos, que para un chaval futbolero de mediados de los años 50 no eran otros que los jugadores del equipo de su pueblo. Los escuchaba hablar, y los oía quejarse de la falta de jugadores, o de que fulanito mañana no podía ir a jugar. Al día siguiente, el mozo cogía la bicicleta, recorría los más de diez kilómetros que había desde su casa al campo de fútbol, y esperaba a la puerta del vestuario con sus botas de fútbol hechas a mano. Un día, alguien dijo: «Se non tedes xente, poñede a xogar ao rapaz, que ten aí as botas». Así empezó Lino Rivadulla a jugar con el Estradense, siendo todavía un adolescente.

En el club de A Estrada, Rivadulla jugaría once temporadas, cinco de ellas como capitán. Primero con el equipo aún sin federar y más tarde, en la Primera Regional de entonces, que era la categoría gallega más importante. Según él mismo dice, «xogaba de todo», porque el fútbol es para él «a diversión e máis o vicio máis grandes que teño».

Mientras realizaba el servicio militar, el carismático jugador estradense también jugaría en el Tui y en el Marín, que por aquel entonces jugaba en Tercera División, equivalente a la 2ªB de hoy en día. En el equipo marinense tan solo disputaría un puñado de partidos, al sufrir un accidente de moto que le hizo dejar el fútbol de manera temporal.

Lino Rivadulla dejó definitivamente el fútbol con 29 años, por motivos laborales y por la reconstrucción que la directiva del Estradense hizo de la plantilla en 1967. Después de sacar el título de entrenador, Lino fue uno de los padres del histórico Callobre CF.

El club del río Liñares, que hace pocos años se fusionó con la cantera del Sporting Estrada para convertirse en la base del Estradense, es hasta la fecha la única cantera del municipio que ha competido en Liga Nacional.

Rivadulla señala que «teño na casa documentos que xa falan do Callobre como clube no ano 1942, pero nesa época non había equipo, a única canteira da zona era a do Vea, que tiña xuvenís». Como no había una cantera para los niños de la zona, Lino comenzó a armar un equipo de chavales que traspasó fronteras. Jugando en el campo de una aldea cercana, Rubín, y comandados por el propio Rivadulla, este primer Callobre de categoría infantil aglutinó a un grupo de niños que acabarían siendo futbolistas.

El técnico de aquella generación irrepetible recuerda con cariño una visita a Asturias, donde en un torneo organizado por el Sporting de Gijón, se impusieron al propio anfitrión. De igual modo, en otra competición que reunió a Estradense, Celta, Dépor y Callobre en A Estrada, el equipo de Rivadulla sería el ganador.

De aquellos jugadores que escribieron en oro las páginas del club del Liñares, Camba acabaría yéndose al Puebla, Avelino, Luis y José ficharían por el Pontevedra. Los que quedaron jugarían hasta hacerse mayores, llegando a jugar fases de ascenso a Primera Regional, categoría donde estaba el Estradense.

Después de su paso por el Callobre, Rivadulla volvería a los banquillos para ejercer de entrenador de un equipo de veteranos del Estradense, del que también guarda muy gratos recuerdos.

Con la mayoría de jugadores que entrenó, Lino mantiene relación aún hoy: «Incluso os que viven fóra, cando están aquí, sempre me veñen ver». Y es que el día en que el veterano padre del fútbol estradense cuelgue las botas, dentro de muchos años, todos los vecinos de Lino que aman este deporte quedarán huérfanos.

Aunque es uno de los artífices de la creación del Callobre, Lino es, ante todo, un hombre de fútbol. Fue una de las voces que se alzaron a favor de la fusión entre su club y el Sporting Estrada, porque «non vexo rapaces que saian de abaixo preparados para xogar en Terceira». Para sacar jugadores válidos en esta categoría, es necesario tener una cantera fuerte y consolidada en ligas potentes, como Gallega y Nacional.

Lino Rivadulla, que es socio de Celta y Estradense, dice que tiene los fines de semana ocupados. Además de ver a estos equipos, por las mañanas va a ver los partidos de categorías inferiores de la nueva Escola Estradense de Fútbol Base, hija del Callobre y, por lo tanto, nieta de él mismo.