Considera clave para el futuro del monasterio la dotación de suministro eléctrico
03 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La alcaldesa de Silleda, Paula Fernández, consideraba ayer clave para el futuro del monasterio románico de Carboeiro conseguir que tenga suministro eléctrico. Contar con luz permitiría desde su puesta en valor con iluminación tanto interior como exterior, la instalación de sistemas de vigilancia o abrir más horas la sala de exposiciones y la oficina de la Rede Info Rías Baixas. Como se destacaba este domingo en La Voz, al analizar la necesidad de un plan de musealización para el cenobio, en esas dependencias la guía tiene que calentarse con una estufa por falta de energía para contar con calefacción.
Cada vez que se quiere organizar alguna actividad cultural en Carboeiro se tiene que recurrir a un generador. Y la regidora silledense cree que la Diputación debería reconsiderar su posicionamiento respecto al proyecto ya aprobado en la recta final del mandato de Carmela Silva al frente de la institución. Por entonces se había consensuado aprovechar la reparación de las dos vías provinciales que conducen hasta el monasterio para enterrar en las cunetas el tendido eléctrico desde un transformador que hay en el núcleo de Carboeiro de Francia. Incluso se contaba con aprobación de la Dirección Xeral de Patrimonio.
Pero ese proyecto, con un coste estimado en torno a los 800.000 euros, lo paralizaba el gobierno provincial ya en manos del Partido Popular. A Paula Fernández le esgrimían como argumento que la iluminación era competencia municipal y que como favor asumirían el 50 % del coste. «Discutín con Luis López porque falan moito de Carboeiro, dun orgullo para Deza e buque insignia do interior da provincia, pero non fan unha inversión tan necesaria», recalcó la alcaldesa. E insistió en que el Concello carece de competencias, al ser propiedad de la Iglesia y además estar catalogado como BIC, por lo que la Xunta también debería involucrarse más en su conservación.
Fernández Pena remarcaba que estaban dispuestos a asumir ya parte del proyecto, en el acceso de bajada hasta el cenobio, «que xa tiña un custo importante». Pero tampoco prospera esa opción e intentó con el presidente de la institución provincial llegar a un consenso para llevar el suministro eléctrico hasta el conjunto monacal por otra zona, con un coste que superaba los 300.000 euros, pero solo se comprometían a aportar en torno a 80.000 euros de esa cuantía.
Reconoce que siempre hubo buenas palabras del conselleiro de Cultura, pero falta que se transformen en compromisos reales. Como el que demanda de la Diputación para el suministro eléctrico. Porque la alcaldesa de Silleda se pregunta de dónde saca esa elevada inversión. Y descarta, como se le insinuó desde la institución, que dedique a ese fin parte de los planes provinciales. Porque eso supondría reducir partidas para otras actuaciones de importancia en centros sociales y accesos viarios que requieren los vecinos. Como insiste en más de una ocasión, en el centro de este debate está un edificio «que non é noso». Y recalcó en que llevan realizando allí muchos esfuerzos económicos por parte del Concello, «superando a nosa capacidade».
Consenso para asumir las reparaciones más urgentes
Desde el Concello consideran necesario abrir cuanto antes un diálogo de todas las Administraciones para determinar las acciones más urgentes a acometer en Carboeiro y activar recursos para ejecutarlas. Deberían asumirse por las instituciones con capacidad económica para hacerlo. Entre esas actuaciones sin duda debería priorizarse la consolidación de muros con riesgo de derrumbe, como el del antiguo claustro, y otro en uno de los laterales.
Paula Fernández recordaba ayer que durante tres años seguidos se presentaron alegaciones a los presupuestos de la Xunta para que se incluyese una partida pequeña con el fin de reparar muros abombados en el monasterio románico. No encontraron eco y el estado fue empeorando, llevando al gobierno local a comunicar las medidas de seguridad que iban a acometer, como el vallado para evitar algún accidente en caso de desplome. Una solución que se aceptó por parte de la Dirección Xeral de Patrimonio, pero la consellería no movió ficha para acometer los trabajos de consolidación. Tampoco la Diócesis de Lugo, propietaria del cenobio, ya que solo está cedido su uso al Concello.
«A entidade local non ten capacidade inversora nin a titularidade do ben e ao final ninguén fai nada pero o están deixando morrer», lamentaba la regidora, pesimista sobre el futuro.
Un plan director que se quedó en acondicionar el aparcamiento
El plan director para Carboeiro anunciado en su momento por la Xunta, que permitiría la musealización del monasterio, sigue en el aire. Quedó en el acondicionamiento hace unos años del aparcamiento exterior, que ya requiere actuar de nuevo, como subrayaba la alcaldesa. Desde entonces no se avanzó ni en sus contenidos ni en su materialización, cuando «Carboeiro é un ben identificador de toda Galicia, que a Deputación escolleu nas súas campañas de promoción pero que esquece na súa posta en valor».
El primer Ben de Interese Cultural (BIC) gallego languidece, olvidado por las Administraciones con capacidad económica para su conservación y puesta en valor, entre la frustración de un Concello que no puede hacer más.