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La tecnología más moderna se asienta, a veces, sobre frágiles pilares. Es lo que acontece con la fibra óptica, que en la zona rural se despliega casi siempre por vía aérea, echando mano de los viejos postes que sostienen otros tendidos. En ocasiones, son contundentes columnas de hormigón que aguantan lo que le echen. Pero otras veces son modestos postes de madera que, tras varias décadas a la intemperie, flojean. Eso es precisamente lo que ha acontecido en San Xurxo de Vea (A Estrada). Uno de los postes de madera se ha podrido por su base. De momento aguanta en pie, pero ha perdido altura, ha tensado el cableado y ha provocado la rotura del cable de fibra, dejando sin servicio a los vecinos. Hace más de tres meses que ha sucedido y, pese a las reiteradas llamadas a Movistar, lo único que han conseguido los vecinos son buenas palabras y un cartel en el poste que dice «Peligro. No subir». La compañía no les cobrará estos meses, pero los vecinos lo que quieren es recuperar la fibra. Han presentado una reclamación en Consumo.