A Estrada acoge este verano a dos niñas llegadas del Sáhara

j. b. A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Miguel Souto

Una tercera familia de Lalín se sumó al plan Vacacións en Paz

14 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

De los campamentos de Esmara y Auserd a disfrutar del verano en A Estrada y Roxos (Santiago). Dos niñas y un niño saharauis recalan en ambos municipios durante dos meses dentro del programa Vacacións en Paz. Y a ellos se suma otra familia en Lalín que también acoge estos días. En la casa consistorial estradense hubo ayer una recepción a los tres primeros acompañados por sus familias de acogida por el alcalde, Gonzalo Louzao, junto a la concejala de Servizos Sociais, Amalia Goldar.

El regidor se congratuló de que de nuevo haya niños de los campamentos del Sáhara pasando dos meses de verano en A Estrada, incidiendo en que pueden vivir grandes experiencias. Agradeció a las familias de acogida su decisión y el cariño que transmiten a los pequeños, para que vivan un tiempo de amor y entusiasmo, en el que «traen moito e tamén eles levan moito para alá».

De las dos niñas que recalan en A Estrada, una de ellas ya lo hace por tercera vez, mientras para la otra es la primera, al igual que para el niño acogido en Roxos. Tienen diez u once años de edad. Louzao conversó en la recepción con las familias así como con los pequeños. Apuntaba alguno de los asistentes que el verde y el sol les llama mucho la atención, ya que allí hay de lo segundo pero no tanto de lo primero. También les sorprende el modo en que viven las familias dada su precaria situación en los campamentos, en casas de adobe o en jaimas.

El alcalde estradense confía en que tanto los niños acogidos como sus «hermanos» durante estas semanas puedan vivir y disfrutar agradables experiencias. Y de los progenitores ensalzó esa decisión de compartir el amor por sus hijos con estos pequeños procedentes de los campamentos saharauis, que pueden vivir un verano diferente. «Sodes o reflexo no que ten que mirarse toda a sociedade», remarcó Gonzalo Louzao. Cree además que las familias acogedoras también reciben algo muy especial con su llegada. Está previsto que regresen al Sáhara a principios de septiembre.

Preguntó además a algunos de los niños presentes cómo se llevaban, si querían que vinieran o había alguna disputa. Un padre tomaba la palabra entre sonrisas de los presentes para apuntar que no tocaba sacar los trapos sucios, que eso quedaba en el seno de cada casa. Una anécdota en esa recepción oficial donde no faltaron obsequios que se prevé repetir antes de que se marchen, con algún regalo más que puedan llevarse al campamento. Una anécdota como las muchas que atesorarán en este tiempo vivido de una forma diferente, donde romper la monotonía y disfrutar de una tierra tan distinta.