Un vial en horas bajas en el corazón de Deza

David Cofán Mazás
David cofán LALÍN / LA VOZ

DOZÓN

Miguel Souto

El futuro peaje en autovías podría volver a activar el tránsito por de vehículos por la Nacional

14 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El 3 de junio del 2004 se inauguraba la apertura del tramo de la AP-53 entre Lalín y el Alto de Santo Domingo. Para esta tercera parte de la autopista, el peaje no se encontraba en Dozón, si no en Silleda, lo que permitía sortear la Nacional 525 y poder circular de manera gratuita desde la capital de Deza hasta Ourense. Mientras tanto, la unión entre Santiago y Lalín no paró de aumentar su precio hasta convertirse en el tramo más caro de Galicia, con un precio de 6,05 euros para los vehículos ligeros y de 12,05 para los pesados.

Esta situación permitió que la N-525 a partir del kilómetro 295 redujese de forma considerable su aforo, pasando de ser una vía congestionada y peligrosa, a prácticamente un desierto automovilístico. Con el descenso en el número de vehículos, también cayeron los ingresos de los negocios que habían surgido en los márgenes del vial. Restaurantes, bares y gasolineras que sienten en sus propias carnes los pros y los contras de la decadencia de una carretera que antaño se convirtió en una lucrativa fuente de ingresos.

Sin embargo, podría haber esperanza para estos negocios y en la vida de la localidad de Dozón. La decisión del Gobierno central de implementar un sistema de cobro en las autovías a corto plazo, primero con la viñeta,, tal vez vuelva a llenar el vial nacional de transportistas y demás conductores para ahorrar dinero, regresando así el tráfico y los ingresos, aunque también los accidentes y las retenciones.

«Os clientes son todos de aquí»

La gasolinera de Dozón era hace casi 20 años un hervidero de coches y camiones que necesitaban repostar o estirar las piernas en su trayecto. Daniel Reboredo, único empleado, atiende entre 30 y 40 personas al día, cuando antes «era moito máis do dobre», rememora. «Cando fixeron unhas obras na autopista traballamos tres, pero agora estou eu solo», explica. Aunque el no vivió la apertura en esta estación, año a año ve menos vehículos y foráneos. «Os clientes son de aquí, a maior parte. Morren os vellos, non hai rapaces e co tema da autopista, xa ninguén pasa por aquí», comenta. En el discurso de la entrevista aparecen dos coches para repostar, pero falsa alarma, son dos clientes habituales con los que depara amigablemente, «isto ponse todo mal», afirma al volver.

«Los paisajes de esta zona son preciosos, pero no me encontré con más caminantes»

a la altura del enlace para acceder a la autopista en dirección Santiago, encontramos un peregrino que discurría por la Vía de la Plata hacia Compostela. Se trata de Uriarte Hugh, un jubilado escocés que decidió emprender la ruta desde Sevilla. «Mis compañeros se quedaron en Salamanca porque trabajan, como yo estoy retirado, seguí», explica. Uriarte debe su nombre a sus abuelos, que dejaron Barakaldo para escapar de la Guerra Civil, encontrando acomodo en Escocia.

En su travesía por el corazón de Deza, destacó la belleza del entorno, pero también reparó en el poco tránsito de la vía. «Los paisajes de esta zona son precisos, pero no me encontré con ningún peregrino», comenta. También constató la ausencia de tráfico, afirmando haberse cruzado con «un par de coches».

«Nunca entendí cómo es tan caro ir a Santiago y gratis a Ourense»

Al poco de abandonar Lalín, uno de los bares que nos encontramos es la Taberna O’Cazador. En ella nos atiende María Camargo de Oliveira, brasileña afincada en la zona desde hace doce años. Aunque no vivió la apertura del tramo gratuito, sí que ha notado sus efectos. «Esto está súper parado», comenta. Señala que, entre esto y la pandemia, el negocio sobrevive a duras penas, aunque parece remontar.

Considera además «absurda» la situación de este tramo. «Nunca entendí como es tan caro ir a Santiago y gratis a Ourense», afirma sorprendida. Asimismo, María defiende un hábito que está desapareciendo: el descubrir lugares a través de la Nacional. «A mí me gusta circular por las nacionales porque puedes ir parando en sitios, descubrir lugares, restaurantes, bares de carretera. En la autopista vas directamente y pierdes eso».

«Antes servía cincuenta cafés e agora, con sorte, catro»

Los bares y restaurantes de carretera tal vez sean los negocios más afectados por la falta de tráfico en la N-525. A escasos kilómetros de Dozón, se encuentra la Parrillada Alonso, antaño parada obligatoria de transportistas y trabajadores de la zona, lleva años notando sensiblemente la descongestión de la vía.

«Á hora da comida aínda hai xente, pero son os da zona. Non hai ninguén que pase por aquí e decida entrar, coma antes», afirma con amargura Carlos Barba, que heredó el negocio en el 2002. Mientras nos sirve un café, da cuenta de los coches que han pasado por la carretera en este instante: ninguno. «Daquela pasaban mil coches e agora dous, con sorte. Tamén vendía cincuenta cafés e agora, con sorte, catro», comenta con resignación.

Aunque la clientela disminuya, Carlos también señala las ventajas que tiene la descongestión de la carretera. «Os meus avós tiñan unha finca no outro lado da estrada e para cruzar este tramo podía esperar ata cinco minutos. Acababa canso de aguantar os caldeiros», rememora divertido. Un punto peligroso en el que recuerda haber presenciado varios accidentes. Al haber desaparecido ese ir y venir de vehículos, el entorno ganó en tranquilidad. «Agora hai moita tranquilidade. É algo moi bo, a min gústame, pero para o negocio...», apunta.

Una situación compleja para los dueños de un negocio con más de sesenta años de antigüedad, lejos de sus días de gloria, que ahora ve con cierta expectación el posible cobro de la AG-53. «Isto podería facer que a xente volvese pasar por aquí, pero entendo que aínda tardará en poñerse en marcha», reflexiona. «Ademais, non creo que sexa tan cara como a autopista que vai para Santiago, non?», se pregunta Carlos, que inmediatamente vuelve a señalar hacia la nacional «outro coche, xa van dous», indica con ironía.