XOSÉ CUIÑA CRESPO PERFILES
01 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Dicen que sus directores generales tiemblan si Xosé Cuiña, o fillo do fariñeiro, pone fecha a la inauguración de una obra cuando ésta es casi una entelequia. Al cabeza de lista del PP por Pontevedra no le hace falta Babieca alguno para conquistar el territorio que se ha empeñado en ordenar desde su consellería emprendiendo la lucha contra un feísmo galopante. A él le basta subirse a lomos de una pala Caterpillar para ejercer de político incombustible. En días de mayor asueto la cambia por su Montesa y alardea de no envidiar ni a Ángel Nieto. Cuiña es genio y figura. Se le dio por tocado cuando contó en su molino de Lalín que dimitía de los órganos de dirección del PP. Fue el desenlace de un movido congreso donde se elevó a puestos de honor nada menos que al hoy vicepresidente Rajoy. Pero no se hundió. Hay quien atribuye el supuesto entierro del hacha de guerra entre las más fuertes facciones del PP pontevedrés y la mejora de su imagen en Génova a su buen entendimiento con un asturiano de mucho Fomento. Ahora tiene el reto seguir cosechando, al menos, los mismos votos sin los resortes de la secretaría general y de la presidencia provincial del PP.