Que es eso de que un hijo cumple 18 años y se le compra coche; ya lo tendrá cuando se lo pueda comprar. Es muy duro, claro, pero que le voy a hacer yo». Es una de las muchas reflexiones que traslada el catedrático Carlos Buxadé. Explica como debe actuar el ciudadano ante la crisis brutal existente «para sobrevivir». Pone mil ejemplo más, el que fue ponente en la jornadas de Alimentación Animal que promovió el Laboratorio de Mouriscade. Muchas de ellas se ajustaban como anillo al dedo a los ganaderos y ciudadanos de la comarca. Basta coger sus argumentos base y traducirlos para poder entrar en reflexiones. Dice Buxadé que no se puede hacer un gasto cuando no se puede amortizar, y bajó al territorio de la adquisición de tractores, de equipos de ordeño y otras inversiones más. Apuntaba que un tractor debe adquirirse para que sirva a varios y resulte rentable. Ahora se compran pocos tractores pero mirando atrás, ¿cuantos fueron amortizados? Hasta el propio alcalde de Lalín reconocía en su intervención en el congreso la alegría con que se gasto la Administración el dinero cuando lo había y cuando no se imaginaba la crisis. Buxadé apunta otra variable para el análisis en el mercado de la crisis demoledora que afecta a todos. Trabaja con la idea de que una cosa es tener derechos y otra bien distinta es poder ejercerlos. Y, sobre ese escenario hay que situarse. Primero debemos eliminar los gastos superfluos y después afinar y renunciar a derechos, no porque no los tengamos o no los queramos tener sino porque no tenemos capacidad de ejercerlos en este momento. Mientras no asumamos estas reflexiones ayudaremos a los gobiernos a prolongar la crisis.