La derrota ante el Caselas marcó el punto definitivo de inflexión para que directiva y entrenador decidiesen de mutuo acuerdo la marcha de Sixto
01 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.Francis Sixto amagó con irse a principios de noviembre, tras la derrota por 3-0 en casa del Domaio. Buscó remover a todos los estamentos del club para contener una hemorragia de resultados que hundían al Lalín en puestos de descenso directo. Pedía refuerzos en especial en ataque, pero solo llegó Meji. Un mes después, penúltimos y con la salvación cada vez más lejos, se produce su marcha del banquillo rojinegro. Directiva y entrenador hablaron ayer de mutuo acuerdo en su dimisión, como revulsivo para cauterizar la herida. Queda saber si llegarán los refuerzos de la mano del nuevo técnico para soñar con una remontada en la segunda vuelta y mantener al equipo en Preferente. Nadie se imagina a los lalinenses en Primera Regional por su historia futbolística.
La despedida de Francis Sixto se produjo en la mañana de ayer, aunque el cuerpo técnico del Lalín ya fue madurando su decisión en el viaje de regreso este domingo de Caselas. Directiva y entrenador consensuaron el mensaje, sin destitución ni dimisión -como siempre en estos casos pudo haber porcentaje de ambas decisiones-, para hablar de mutuo acuerdo. Por el momento el segundo técnico, Miguel Carballo, asume los entrenamientos aunque también mostró su intención de irse. El preparador físico, Patao, tampoco continuará en la entidad rojinegra.
El director deportivo del Lalín, José Luis Pereira Seixo, reconocía ayer la dificultad para encontrar en este momento de la temporada a un nuevo entrenador. Tampoco hay un perfil predeterminado aunque se maneja conseguir a un técnico que traiga «da man» a algunos futbolistas para incrementar la calidad de la plantilla. En ese sentido remarcó que la intención del club pasa por fichar jugadores, pero por el momento no habían surgido nombres ajustados a las necesidades del Lalín y a sus posibilidades económicas».
«Fai falta un cambio de rumbo pero tamén é certo que hai poucas opcións neste punto da tempada», argumentó Seixo. Y reconocía que sin refuerzos, especialmente en ataque dada la carencia de gol, las opciones de mantenerse en Preferente se reducen a la mínima expresión. «Neste momento o Lalín non é moi apetecible pero estamos na procura de novos futbolistas e adestrador con garantías», aseguró el director deportivo. El club considera que aún hay margen de tiempo, con cuatro partidos para acabar la primera vuelta y toda la segunda, para reconducir en lo futbolístico y evitar el descenso de categoría.
Seixo descartó ayer dar posibles nombres de aspirantes al banquillo e incluso podría plantearse a Miguel Carballo continuar ya como primer técnico. En la institución rojinegra trabajan a contrarreloj para solventar la crisis generada con la marcha del cuerpo técnico. Incluso mostró como una opción que le gustaba a nivel personal, con Carballo y Patao. Pero ese tándem parece descartado. Habrá que ver si el primer nombre al menos no. Pero todo está aún en ciernes.
Patao también se marcha y Miguel Carballo, segundo técnico, coge por ahora el equipo
Sixto: «Dárase mantido a categoría con 3 xogadores»
¿Dará mantenido el Lalín la categoría? La pregunta está en boca de los aficionados, ya hace bastantes jornadas. Francis Sixto en su despedida tiene clara la respuesta: «Dárase mantido a categoría con tres xogadores, que marquen a diferenza e teñan un pouco máis de calidade». Un sí rotundo si su sucesor tiene más fortuna y consigue los refuerzos reclamados, que el club no dio encontrado por ahora. El técnico, que por primera vez deja antes de tiempo una temporada en sus veinticinco años en los banquillos, reiteró dónde deberían jugar esos nuevos futbolistas: un central, un medio centro creativo y un delantero «matador, que baixe a pelota e permitir que o equipo poida saír».
Francis Sixto calificó su marcha de «golpe na mesa» para buscar una reacción del club, que debe venir por la vía de los fichajes. Mostró públicamente su agradecimiento por la confianza y la oportunidad brindada para entrenar al Lalín, además de asumir la responsabilidad de la situación «sen excusas». Confía en un buen resultado este domingo en casa ante el Sanxenxo, un partido complicado pero vital para los rojinegros, al recuperar además a Maceiro, Alberto y Dani Reboredo. «Estaré como un afeccionado máis, apoiando ao equipo e hai que gañar porque xa hai poucas balas e sen reforzos non hai saída, eu non as vexo», sentenció.
La falta de gol, con tan solo seis tras quince jornadas disputadas, supone un talón de Aquiles agrandado en exceso. Sixto aclaró que no se trata de la capacidad o no de ir hacia arriba, aspecto donde el equipo mejoró de forma considerable según avanzó la temporada: «Trátase de xerar ocasións e mételas pero temos deficiencia de gol». Defendió el espíritu de lucha, de brega y trabajo de su plantilla, dando siempre la cara en los partidos. Como ocurría este domingo ante el Caselas, donde no se contaba con los centrales titulares y hubo que ir adaptándose, mejorando además de forma considerable en la segunda parte y mostrándose superiores al rival. Pero se repetía la historia de muchos partidos, al no ser capaces de marcar mientras los locales aprovechaban uno de los escasos errores en defensa.
«Non hai nada que achacar a ninguén», aseveró Sixto, para mostrar su agradecimiento a los aficionados e insistir en que «o traballo foi bo e axeitado, pero faltan mimbres». Confía en una solución rápida y positiva para el club, tras su decisión de dejar sitio «a outra xente e outras ideas». Dijo cerrar una etapa bonita y recordó la advertencia ya realizada a la directiva en la quinta jornada de la necesidad de refuerzos, reiterada a principios de noviembre.
Francis Sixto no quería dejarse ir, para caer en una cuesta abajo sin final y prefirió apartarse a un lado porque «vai a cousa moi xusta e 42 puntos igual non chegan para a salvación». Abogó porque se siga con atención a juveniles como David, Santi, Leo o Gómez, además de la evolución de Manu Rego, César o Diogo para el futuro Lalín. Afirmó tener buena relación con la directiva y se ve en el futuro entrenando a la base: «Non estou queimado do fútbol e desexo o mellor ao clube».