Los galardones Maruja Gutiérrez se entregarán el próximo martes día 8 en el museo Ramón Aller a las 20.30 horas
04 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Lalín premia un año más a sus mujeres empresarias y trabajadoras, en la décima edición de los galardones Maruja Gutiérrez en las categorías de empresaria innovadora, joven empresaria, toda una vida y mujeres en movimiento. El jurado integrado por las concejalas Celia Alonso y Katia Procino, los agentes de igualdad María Jesús Payo y Celso Taboada, y Yolanda Rial por parte de la AED eligieron a las ganadoras tras estudiar las siete candidaturas que optaban a los premios, destacando su trayectoria profesional como personal y en el ámbito social.
La entrega de premios será el próximo martes, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, a las 20.30 horas en el museo Ramón Aller. El acto contará con la asistencia, entre otros, del alcalde Rafael Cuíña y de la secretaria xeral de Igualdade, Susana López Abella, así como de las concejalas Celia Alonso y Lara Rodríguez. El galardón premia la profesionalidad, capacidad e iniciativa empresarial, junto a la trayectoria personal y social de la mujer lalinense.
La repostera que recupera la elaboración artesanal y natural
Rosa Hernández se sorprendió al recibir la noticia del premio. Una distinción que es un acicate para seguir en el negocio que abrió en junio del 2014, La taza dulce. Nombre evocador para una repostería completamente artesanal, natural y creativa, «una vuelta a los orígenes, sin emplear colorantes, ni conservantes. Hasta las mermeladas las hacemos nosotros». Arrancó el negocio en plena crisis: «Hay que hacer cosas, te gusta y es tu sueño, así que sigues adelante. El premio anima a continuar, siempre está bien que se reconozca tu labor y el esfuerzo que le dedicas».
La fundadora de toda una estirpe en la gastronomía de Lalín
Concha Lamazares se alza con el Maruja Gutiérrez en el apartado de Toda una vida. Con el mismo epígrafe, había ganado el Premio de Gastronomía de Galicia por la provincia de Pontevedra en 2010: «Estou orgullosísima, aínda que me puxen bastante nerviosa cando me dixeron que gañara: eu xa pensara que se acabaran os premios, pero non». Desde una vida «moi bonita, pero moi traballada» no tiene más que agradecimientos para sus convecinos: «O noso restaurante quen o fixo foi a xente de Lalín», a fuerza de demandar las viandas que servía como tapas en su ultramarinos. Así nacía el Agarimo, con un relevo que es su otro orgullo.
Una intérprete apasionada por la antropología que no para nunca
Bárbara Navaza se lleva el galardón por su labor social, solidaria, intercultural e investigadora en la promoción de la salud y de la igualdad. Estudió Traducción e Interpretación en Vigo, con año y medio de formación en Bélgica. Al terminar, llegó un máster en Comunicación intercultural: traducción e interpretación en los servicios públicos, en la Universidad de Alcalá. Durante seis años hizo prácticas en el madrileño hospital Ramón y Cajal, donde se dio cuenta de la importancia de una buena labor de traducción para trascender el aspecto lingüístico y «garantizar un derecho tan básico como el derecho a la salud». Surgió así la idea de un programa de prevención de VIH cultural y lingüísticamente adaptado, con la labor de Navaza como intérprete, mediadora intercultural e investigadora en el hospital, y reconocimientos como en 2009 el premio a la mejor comunicación oral en el Congreso Nacional de Investigación Social sobre el Sida. Trabajó en América Latina, y en el 2015 en Chiapas (México). En Barcelona estuvo en el Instituto de Salud Global, y ahora acaba de ser aceptada para un doctorado en antropología en la Universidad de Riverside (California), siguiendo un camino de emigración que ya había vivido su madre. En medio de este no parar le llega este premio: «Es un orgullo que tu pueblo te reconozca y te den estas cosas. Es una sorpresa y una alegría».
«Mi hija nos motivó para hacer algo para familias con niños»
El apartado de Empresaria Innovadora correspondió a Marisol Rey Pereiro. Ciertamente, el establecimiento que abrió con su marido en la calle Arenal supuso una apuesta novedosa en la capital dezana, al unir la apuesta por la restauración y atracciones que divirtiesen a los más pequeños. Nacía así Pizza Park, que año y medio después de abrir sus puertas permite a Marisol Rey hacerse con el premio Maruja Gutiérrez.
-¿Cómo recibió el premio?
-Con sorpresa, porque sinceramente no me lo esperaba. No sabía que me habían propuesto como empresaria innovadora, y todavía no sé de quién surgió la propuesta. El premio lo recibo agradecida.
-¿Cuándo se asentó en Lalín?
-Yo nací en Venezuela, pero mis padres son gallegos: mi madre es de Lalín, y mi padre de A Coruña. Siempre veraneábamos aquí, y viviendo aquí estamos desde julio del 2013 ?cuenta en voz baja?, hace dos años y ocho meses.
-¿A qué se dedicaba en Venezuela?
-Teníamos también un negocio relacionado con la gastronomía, de pasapalos, lo que aquí se conoce como tapas. Era un cátering, con el que servíamos todo tipo de eventos, de bodas a comuniones, bautizos o cumpleaños. Era a nivel de comida, un negocio familiar con mi marido.
-¿Y cómo surgió la idea de abrir Pizza Park en Lalín?
-Nos motivó nuestra niña, que entonces tenía seis años y medio: no sabíamos qué hacer en Lalín con ella. Cuando íbamos a Santiago o a A Coruña, nos acercábamos a algún restaurante como Muerde la Pasta, que tenía parque de bolas para ella. Siempre nos pedía ir allí, porque para los niños ir a un restaurante convencional significa sentarse y aburrirse: un fastidio para los niños, que acaba siéndolo para los padres. En Lalín acababan de cerrar los cines, y no había muchas alternativas de ocio infantil, así que nos motivó para hacer algo para familias con hijos, donde los padres pudiesen comer y los niños estuviesen distraídos.
-Y combinaron las pizzas y el parque de bolas ...
-Surgió esta idea, porque en Venezuela ya hacíamos pizzas para el cátering, mi marido dominaba su preparación. Surgió la idea del restaurante con parque de bolas, y abrimos en octubre del 2014, y está funcionando muy bien.
-Un acierto el galardón en el apartado de innovación.
-La verdad es que encontramos un hueco de mercado. Nuestra hija fue nuestro motor para descubrir esa carencia en Lalín; si no fuera por ella, es posible que no lo percibiésemos tan pronto.
marisol rey empresaria innovadora, de pizza park