El rali dezano deparó una jornada vibrante hasta el último tramo a miles de aficionados gallegos
28 abr 2016 . Actualizado a las 11:15 h.El Rali do Cocido fue un espectáculo de principio a fin. Los adjetivos que le dedicaba Iago Caamaño al completar la prueba son acertados: «Rali duro, complicado, divertido ...». El vencedor Iván Ares era de la misma idea: «Non recordo un Cocido tan complicado. Pola mañá os tramos estaban moi delicados, sobre todo para o Porsche que é moi complicado de levar nestas situacións. Tiñamos claro que se aguantábmos o tirón pola mañá estabamos cerca [del triunfo], porque a tarde era mellor para nós». La elección de ruedas de agua en el primer bucle de la tarde dificultó la tarea al piloto del Porsche 911 GT3: «O asfalto estaba seco, e a partir do terceiro quilómetro no tramo o coche derivaba moito, facíase moi complicado de conducir e perdemos bastante. Meira recuperounos moito, pero na segunda pasada montamos rodas duras, fomos moito máis cómodos, a bo ritmo e conseguimos manter a victoria». Pleno en arranque del Gallego, y en Lalín con más puntos por el coeficiente de la prueba: «Dúas carreiras, dúas victorias. É para estar contento».
Alegría también de Caamaño (Ford Fiesta R5), que corrió sin presión y supo mantener por la tarde en seco la posición que alcanzó en el resbaladizo asfalto matinal: «Satisfecho, orgulloso y contento con el coche». El tercero en el podio, el madrileño Alberto Monarri (Lancer Evo X R4), cumplió su objetivo, que no era otro que afinar el coche para la prueba del Nacional en Ferrol. Elogió el Rali do Cocido, y un campeonato gallego que dijo «está a la par del Nacional».
Pilotos de la zona
Los pilotos de la zona brillaron en el Rali do Cocido. El estradense Javier Martínez Carracedo hizo volar su Renault 5 GT Turbo hasta auparlo al quinto puesto de la clasificación general: «Foi durísimo. O venres trompeamos no prólogo e perdemos 25 segundos. Houbo que dar caña, e á mañán non estaba a gusto co coche, movíase moito de atrás, fixemos un trompo e penalizamos. Á tarde xa non era correr, eu penso que máis ben era voar, fomos a tope, e o coche portouse incrible». Sería para compensar la rotura de caja de cambios el jueves, que a punto estuvo de dejarlo sin tomar la salida. Alberto Otero, cuarto, ganó la copa Top Ten Pirelli, y Álvaro Méndez, octavo, hizo lo propio con la FGA. Sus aficionados fueron los primeros en descorchar el champán en el Campo da Feira nada más entrar al parque cerrado: «O importante era gañar a copa, era o que buscabamos».
Por su parte, Javier Guitián estrenaba en casa su nuevo Porsche 911 GT3: «Fixemos quilómetros, que era o que queríamos, vendo as frenadas, apoios, divertíndonos». Por la tarde siguieron con ruedas de mojado, lo que hacía aún más nerviosa la trasera del Porsche: «Era un test, e acabamos con todo enteiro. É a primeira carreira tras un ano parados, a ver se podemos facer un par de probas máis este ano».