Alvariza homenajeó a los organizadores de la primera feria de 1993
01 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La jornada de sol y una temperatura agradable animó el estreno de una nueva edición de la Feira Internacional de Apicultura Alvariza que llenó de público la carpa do Cocido. La conselleira de Medio Rural, María José Gómez, acompañada del alcalde, José Crespo, el director de la Axencia Galega de Calidade Alimentaria, Martín Alemparte y otros representantes de Xunta, Diputación y el gobierno local. En el acto se entregaron los reconocimientos a los que en 1993 pusieron en marcha la primera Feira do Mel da Comarca do Deza, celebrada con ocasión del Cocido y que duró cinco años. Se les entregaron a Abel Mato Vilariño, de Antoxo do Carrio; Fernando Pájaro de Casa Pájaro; Manuel Taboada Varela y, a título póstumo a Gil Madriñán Candingas, que recogió su nuevo Jaime Pereira Gil.
Se entregaron también los premios del concurso de dibujo de la feria. El primer premio fue para Lucas Vázquez del Xoaquín Loriga de Prado; el segundo para Luca Fernández del Xesús Golmar y el tercero para Sara González Asorey del Xoaquín Loriga.
La conselleira anunció un refuerzo por parte de la Xunta, en la promoción de la miel de Galicia con sello de calidad para ampliar su divulgación tanto en el ámbito nacional como internacional. María José Gómez puso en valor la feria en la que tiene cabida una amplia exposición de mieles, muchas de ellas de la zona, productos elaborados con miel que abarcan desde vinagre de miel a hidromiel o cosmética, todo lo necesario para el apicultor , artesanía y arte con las abejas y el mundo de la miel como protagonistas. Un gran escaparate donde tiene cabida desde el turismo a la presentación de novedades. Las charlas de expertos sobre apicultura, las catas, las actividades para niños y las demostraciones completan un amplio programa para disfrutar.
Nuevas ponencias en la jornada de hoy para el sector
A las 11.00 horas de hoy, Javier Perpiñán da una charla sobre el control de la varroa; Gaspar Bernárdez hablará a las 12.00 del manejo de la vegetación para mejorar la potencialidad de la flora apícola. Esther Ordóñez analizará el valor de la contraetiqueta de la miel a las 13.00 horas y Brais Álvarez los efectos en el sector apícola de tratados como Mercosur. Habrá una Ruta por as Alvarizas de Zobra y Moa y organizada por Roteiros de Lalín así como catas y sorteos de productos de Artesanía Alimentaria.
«Hay técnicas recientes que permiten aumentar la productividad»
Umberto Moreno es zootecnista y tiene un máster en genética apícola, además de 29 años de experiencia en el sector de la apicultura. Fue uno de los participantes en la feria lalinense que visitó por primera vez. En Lalín habló de la genética de las abejas «que es muy particular y diferente de la de otras especies, cómo funciona y como se puede aplicar para la selección y mejora en campo». A esta charla se sumó otra sobre dos particularidades de manejo en las abejas y que «si se hacen bien» pueden aumentar la productividad. Este experto señala que «se intenta trasladar un poco el funcionamiento de la genética de otras especies a abejas y no se puede hacer esa traducción porque no funciona». Moreno explicó a los asistentes que «en abejas, la genética aunque es un componente dentro de todo lo que se hace, no es el componente principal». Destaca que hay un fuerte componente ambiental y tienen un peso bastante grande a nivel productivo a diferencia de lo que ocurre con otras especies. Y defiende que la clave está «en encontrar ese balance entre lo que es ambiental, lo que es genético y como el apicultor puede influir en cada una de esas cosas» enseñando algunas técnicas recientes en abejas «cómo hacerlo y cómo el apicultor lo puede hacer en el campo».
«Ponemos un transmisor a las avispas para detectar los nidos»
Abel Kavanagh presentó en Lalín una tecnología revolucionaria que permite ir a la raíz del problema en la lucha contra la avispa velutina. Consiste en la colocación de un diminuto transmisor a una avispa velutina que permite localizar los nidos, muchas veces escondidos, y destruirlos. Representante en España de Robor, se formó en la aplicación de tecnologías de radio-telemetría para la localización de nidos.
La tecnología de Robor, explica, «es revolucionaria porque lograron no dañar a la velutina y el transmisor tiene un peso muy ligero, el más ligero que existe en el mercado, y emite hasta cinco días con una carga de batería». A la velutina que atrapas se le coloca ese pequeño transmisor y se sigue su camino con antena o una aplicación en el teléfono y una vez se localiza el nido se destruye. Lo mejor es, «quitarlo directamente de noche cuanto todas las avispas están dentro». Es posible también, apunta, montar la antena encima de un dron «y da una transmisión de dos a cuatro kilómetros, dependiendo del terreno, de la topografía».
Resalta la necesidad de seguir la dinámica que lleva a cabo Robor y, al igual que se hace en Galicia, dice, «trabajar con científicos a nivel académico, con biólogos, con veterinarios para entender como funciona la velutina y tener en cuenta sus ciclos».
Esta solución tecnológica, apunta Abel, «permite ubicar los nidos en primavera y en verano cuando están tapados por las hojas de los árboles. No es paliativo. Vas directamente ala fuente del problema». Explica que Robor trabaja con la naturaleza desde 1995. Primero con la detección de partos de corzos en Holanda «porque la madre lleva el olor y se aleja del bebé para que los depredadores la sigan a ella, pero el problema era que los agricultores trabajaban en las fincas y causaban la muerte a muchas crías. Robor desarrolló una alarma que permitió alertar a os agricultores de no tocar esos espacios y salvar a las crías». De ahí pasaron a otros proyectos con nutrias, con lobos, con pájaros y más tarde desarrollaron esta tecnología para las velutinas. La firma trabaja ya en Francia, Holanda, Suiza, Inglaterra y Nueva Zelanda y que está resultando muy eficiente. Señala que se consiguieron erradicar en Mallorca, en una isla de Inglaterra, están probando en Azores y n Nueva Zelanda «que aunque es muy grande, la densidad de población es muy pequeña». Cada vez, apunta, tiene más demanda y alega que «es un deber controlar la velutina» para evitar la destrucción de los polinizadores. «Un nido de velutina mata a once kilos de insectos y eso es muchísimo», comenta.
Medio español y medio irlandés, Abel, creció en Francia y dejó las Nacionales Unidas y misiones civiles en Afganistán o Mali, entre otros países, para instalarse en 2019 con su pareja, la apicultora venezolana Melissa Terán en Fornelos de Montes donde crían a su hija de nueve meses nacida en Galicia. Melisa junto con Fátima Estévez, están al frente de Meleiras do Suído.
En A Laxe, en Fornelos de Montes, encontraron «un paraíso natural» y una calidad de vida que, apunta Abel, que les llena cada día. En Fornelos trabajan en un proyecto piloto para formar a la gente y «democratizar la tecnología porque no basta con tener el kit», asegura.