Los centros educativos de la zona suman 464 alumnos extranjeros

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN, A ESTRADA / LA VOZ

RODEIRO

miguel souto

En los últimos años la llegada de estudiantes de otros países se duplicó

02 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Cada vez el mundo resulta más global y la interculturalidad se extiende a todos los ámbitos. Como barómetro sirva el número de alumnos extranjeros que estudian en los centros educativos de la zona. El último recuento realizado por la consellería se cifra en 464 los estudiantes matriculados en colegios e institutos de las comarcas de Deza y Tabeirós-Terra de Montes.

Lalín continúa a la cabeza y es el municipio que acoge a un mayor número de extranjeros. Son un total de 224, seguido de 98 en A Estrada, de 73 en Silleda, y 33 en Vila de Cruces. Según los datos recogidos por Educación y correspondientes al curso anterior, Dozón es el único municipio donde no constaba ningún extranjero. Y a estas cifras se añadían una decena en Cerdedo-Cotobade, 16 en Rodeiro, 5 en Forcarei y 5 en Agolada.

Unos números que continúan creciendo y que volvieron a aumentar este curso. De hecho a lo largo del año académico son muchos los extranjeros que se incorporan al llegar sus familias a la zona. Como muestra de ese crecimiento solo hay que comparar esos 464 del último recuento de Educación con los 276 que se contabilizaban en el curso del año 2020, el del inicio de la pandemia, y que supone casi duplicar esa cifra.

Por países, el mayor volumen de estudiantes, 124 en la zona, proceden de Venezuela. Les sigue Marruecos con 99 y Colombia con 50. Un total de 40 proceden de Rumanía, 21 de Argelia, 18 de Brasil, 13 de Perú, 11 de Portugal, 9 de Cuba, 9 de Ucrania, 8 de China y 8 de Paraguay. Se contabilizaban 7 de México, 4 de Ecuador, 4 de Pakistán, 4 de la República Dominicana, 3 de Alemania, 3 de Argentina, 3 de Costa de Marfil, otros tantos de Italia, 3 también de Reino Unido y 3 de Siria. Dos de Bulgaria y otros 2 de Panamá, 2 de Bulgaria y 2 de Polonia. Había además un chileno, un estadounidense, un eslovaco, un guineano, un hondureño, un moldavo, un nicaragüense, un ruso y un uruguayo.

Hay que tener en cuenta que en la lista no se contabilizan los hijos de familias extranjeras que ya nacieron aquí y que, por tanto, aunque de ascendencia extranjera, son españoles. La difícil situación económica de Venezuela y los fuertes lazos de muchos ciudadanos de este país con Galicia y antepasados aquí hace que sean cada vez más los emigrantes procedentes de ese país. A ellos se suma también una creciente emigración de personas del Magreb, especialmente llegadas de Marruecos. Se estuvo también notando la llegada de numerosos argelinos, pero en su mayor parte se estaba tratando de hombres solos y no de familias.

Tras la guerra de Ucrania, la zona recibió a decenas de refugiados pero ahora, tres años después, muchos abandonaron estas tierras y algunos de ellos regresaron a su país, aunque otros, los menos, encontraron en la comarca su hogar.

En Carabelo atienden a unos 75 niños, el 85 % de ellos, de fuera

En la escuela de Carabelo atienden a unos 75 estudiantes, el 85 % de ellos son extranjeros, la mitad de ellos magrebíes y mucha gente nueva que llega Venezuela, así como muchos otros de diferentes países latinoamericanos. En los colegios existen grupos de Adquisición de Linguas, pero el personal es escaso especialmente en Primaria y es muy difícil poder atender la complejidad de tantos alumnos de países diferentes e idiomas distintos. El aprendizaje de la lengua es vital y complicado hacerse entender con ellos y también con las familias. En Carabelo ponen el ejemplo de idiomas complicados como unas niñas pakistaníes que solo hablaban urdu.

«Estas semanas chegaron 9 rapaces de Marrocos a Rodeiro»

En Rodeiro el número de extranjeros es en estos momentos de 25 estudiantes. El director del centro destaca las continúas incorporaciones de alumnos nuevos, la mayoría llegados de Marruecos. Cuenta que «a semana pasada chegaron tres, esta viñeron outros tres e temos pendentes de chegar dous máis e un que foi a Marrocos e virá en marzo co que son nove máis en pouco tempo».

Esa llegada a destiempo a lo largo del curso es algo que también pasa en otros centros educativos de la zona donde la matriculación de los estudiantes se produce en el momento de la llegada de las familias. En Rodeiro, la pujante ganadería, es fuente de trabajo para muchas familias, unido a unos precios de la vivienda más asequibles que en otras localidades más grandes donde es más difícil encontrar casa. En Rodeiro a los marroquíes se suman los de otras nacionalidades como los colombianos con niños y niñas de todas las edades que se incorporan a los diferentes cursos. En el colegio de Prado, en Lalín, entre los estudiantes se encuentran dos chinos, tres venezolanos, tres magrebíes, dos paraguayos, dos cubanos gemelos y un niño francés de 4 años al que los compañeros intentan enseñar el idioma.

Y es que el mayor problema que se encuentran en los colegios es precisamente el idioma ya que muchos llegan sin saber una palabra de español. En Rodeiro, explica el director, acaban hablando antes gallego que castellano y «están moi integrados, fan amigos enseguida e aos pequenos non les notan que teñan morriña ». Siempre hay cosas que unen como es el fútbol o los juegos. En el caso de los marroquíes comentan que a veces aún siendo del mismo país los niños hablan dialectos diferentes.