S. R. PONTEVEDRA EN DIRECTO Sintel celebró la victoria con una gran fiesta de despedida
03 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h., ¿os acordáis del día que vino el Gran Wyoming y montó aquí su programa después de trincarse (con ayuda) dos botellas de Ribeira Sacra? Qué tío. Al verlas dijo: «¿Vino de la tierra de Sergio Pazos? ¡trae pacá, chaval!». Qué tío. La Plaza Mayor no es plaza. Es un chiringo entoldado que surgió de espontáneo en el mismismísimo corazón del barrio gallego de Sintel. Ayer estaba hasta la bandera, hasta la bandera de la CIG, porque se sabe que en la Plaza Mayor se come y se bebe de lujo y todos se apuntan a un guateque repentino. Había que poner fin a una despensa calculada para meses. Chorizo, jamón, albariño, ribeiro, aguardiente de hierbas .... y queimada Desde las cuatro, y a la vez que los más nostálgicos empezaban a llenar el macuto y a despedirse, Villa Sintel se convirtió en una feria. En una verbena de brindis encadenados, de abrazos y bailoteos, de últimos chapuzones en la piscina de plástico. Sintel era ayer un guateque de recuerdos. «Estamos satisfechos, y deseando irnos a casa -explicaba Isidro el de Valencia- más que por nosotros, por nuestras familias, que han sufrido mucho». ¿Y ahora, después de tantos meses, no vais a sentir morriña? «Mujer, algunas cosas sí las vamos a echar de menos. Aquí hemos hecho muy buenos amigos» ¿Te vas a llevar algo de recuerdo? «No nos apetece mucho llevarnos nada... Se lo vamos a donar todo a Madrid». Bueno, todo no. El extremeño Manuel, ex-trabajador de Sintel en Vigo, piensa colgar en el salón de su casa el diploma enmarcado que ahora pende de una viga de la Plaza Mayor: «A don Manuel Benegas Martín. Hijo predilecto de Barcarrota. Por su defensa de la dignidad de los trabajadores». «Me lo entregaron en persona el alcalde de mi pueblo y Fran, ese paisano mío que estaba en El Gran Hermano». Los recuerdos daban sarpullido a esas horas de la tarde. El Gran Wyoming, los pronunciamientos a favor de María Teresa Campos, el apoyo de Miguel Ríos, el de Luis Pastor («que nos trajo la piscina grande») y el de la noche terrorífica. La noche en que «se dijo que Ansuátegui, el delegado del Gobierno en Madrid, había ordenado desmantelar el poblado. Pasamos 24 horas montando guardia, preparados para resistir a cualquier cosa». Pero no pasó nada. Y ahora que toca desmantelar de veras da pereza. Por pereza, algunos, «entre un 20 y un 40%» de los 1.818 que son, aún se quedaban a dormir la noche pasada en la urbanización de chabolas. Incluso Pedro, que llevaba 183 días sin ver a su mujer. Ayer, un camión empezaba apilar los tablones. Cuenta Javier, de Palencia, que el comité le propuso al ayuntamiento «desmontar el campamento y dejar el terreno arado y sembrado de flores». Al final, sólo van a recoger el tendido eléctrico y a cegar las tomas de agua «por peligrosas». Las neveras, las teles, los colchones, «para los traperos. El resto, para Manzano».