Kioto cuestiona la instalación de cinco nuevas fábricas en Galicia

Manuel V. Sola VIGO

ECONOMÍA

Sólo quedan 3,5 millones de toneladas de dióxido de carbono para estas industrias El futuro de las factorías depende de la obtención de derechos de CO2

14 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cinco importantes proyectos industriales para Galicia han condicionado su inversión a la obtención de derechos de emisión de dióxido de carbono (CO2). El Ministerio de Industria ya ha otorgado, provisionalmente, CO2 gratis a la futura central térmica de ciclo gas natural de Fenosa (en Sabón) y a una nueva planta de cogeneración para producción de madera a Losán, en Curtis. Pero, de momento, no hay CO2 previsto para los proyectos de ampliación siderúrgica del grupo Campos-Añón en Laracha, la papelera de Ence en Pontevedra, ni para las dos térmicas de gas natural (dos grupos de 400 megavatios cada uno) anunciadas por Endesa en As Pontes. Ninguna fábrica que contamine la atmósfera con gases de efecto invernadero podrá abrir si antes no obtiene derechos de emisión de CO2. La causa es la entrada en vigor del Protocolo de Kioto (en febrero del 2005) y del Plan Nacional de Asignación (PNA) de emisiones, en enero del 2005. Más de mil millones Galicia se está jugando proyectos industriales por valor de 1.139 millones de euros. Además de los citados, el PNA condicionará inversión en nuevas fábricas o ampliaciones de producción de Megasa (Narón), Vidriera del Atlántico (Xinzo de Limia) o Cementos Cosmos (Sarria). Tampoco existe una bolsa de CO2 gallega para favorecer la implantación de nueva industria maderera o cerámica (ladrillos, tejas, gres). «Los derechos gratuitos de emisión de CO2 son de cada empresa y no de cada autonomía. Así están las cosas», explica el director de una de las industrias gallegas más afectadas por la aplicación de Kioto en Galicia. «El problema es que no nos dejan descontar emisiones por la quema de neumáticos, sencillamente porque no se sabe cuánto dióxido de carbono pueden amortizar los neumáticos», se queja Félix Rico, responsable medioambiental de Cementos Cosmos. «Necesitamos 3.000 toneladas más al año para amortizar la ampliación de producción de pasta que hicimos en el 2003. El problema es que el Ministerio de Industria ha utilizado los datos del 2000 al 2002», denuncia Elías Hernández, de Ence. El ministerio denomina «nuevos entrantes», a las industrias de reciente creación que necesiten derechos de emisión. «Si son instalaciones que no han entrado en funcionamiento y no disponen de todos los permisos y licencias en el momento de terminar el plazo de presentación de la solicitud, deberán pedir derechos con cargo a la reserva de nuevos entrantes», explica Industria. La carrera del CO2 ¿Hay CO2 suficiente para repartir en una hipotética reindustrialización de Galicia? Todo parece indicar que no. El Gobierno central sólo prevé un reserva gratuita de 3,58 millones de toneladas anuales de CO2 para repartir en toda España en los siguientes sectores: electricidad, petróleo, siderurgia, cemento, cal, cerámica, vidrio, celulosa y papel. Y dispone de casi dos millones de toneladas no sectorializados. Dicho de otro modo. Las nuevas instalaciones industriales gallegas tendrán que competir con todos los proyectos industriales españoles para obtener dióxido de carbono gratis de la citada bolsa del Gobierno. Además, el Ministerio de Industria ya ha advertido que dejará un 50% de sus reservas para plantas de cogeneración. ¿Para quién serán esas reservas? «Para el primero que llegue. Así de claro. Quien antes presente el proyecto con todas sus autorizaciones mediambientales y licencias, será quien obtenga los derechos de emisión. Cuando se acaben, habrá que esperar al año 2008», señala un portavoz de Unión Fenosa. Las empresas ya empiezan a hablar de la deslocalización que provocará Kioto. En lugar de pelear por derechos de emisión gratuitos, por su compra en el mercado o arriesgarse al pago de multas, las compañías optan por analizar sus posibilidades de inversión en otros países no sujetos al Protocolo de Kioto. El norte de África, por ejemplo, ya está siendo objetivo de inversiones de nuevas fábricas cementeras, siderúrgicas y papeleras. «A lo que no vamos a renunciar es a vender cemento y hormigón en el mercado gallego. Si podemos producirlo aquí, perfecto. Si no, lo importaremos», advierte un portavoz de Corporación Noroeste.