La reforma fiscal que proyecta el Gobierno beneficia a las rentas bajas

La Voz J. A. B. |MADRID

ECONOMÍA

La reforma fiscal que prepara el Gobierno del PSOE, sobre la que ya circulan los primeros borradores centrados en el impuesto de la renta (IRPF) aunque está lejano el documento definitivo, beneficiaría a las rentas más bajas, pero al mismo tiempo perjudicaría al ahorro medio y alto. Sería el resultado de un nuevo tipo medio de tributación para las plusvalías y ganancias patrimoniales a más de un año, que se situaría en torno al 30%, justo el doble del que existe en la actualidad. El cambio, propuesto desde la oficina económica de Moncloa, no gusta en el Ministerio de Economía y Hacienda que dirige Pedro Solbes. Las «distorsiones» que, según Moncloa, genera en la actividad económica la «maraña» de deducciones actual han de ser eliminadas, aunque aún no ha terminado de concretar cómo lo hará. Donde sí se conocen más detalles es en el IRPF. Diremos seguro adiós al tipo máximo de tributación, que bajará del 45% al entorno del 40%-35%, para converger así con el que se aplica al impuesto de sociedades, pero no está tan claro que suba el mínimo exento del 15% (aunque sí lo hará para el supuesto de hijos a cargo), por encima del cual deben pagar todos los contribuyentes. También se reducirá el número de tramos. Por otro lado, el nuevo mínimo exento para el ahorro anual quedaría fijado entre los 3.000 y los 6.000 euros, frente al modelo actual, en el que cualquier ganancia patrimonial paga a Hacienda el 15%, sea cual sea su volumen. Por encima de esa cuantía, y una vez descontado el coste de la inflación, se tributaría según la misma tarifa progresiva del IRPF, con un tipo medio del 30%. De esta forma, se prevé que el 90% de los contribuyentes actuales que tributan por ahorro dejen de hacerlo, debido a sus reducidas ganancias. Pero en las cuentas que maneja el departamento de Pedro Solbes se considera que el efecto sobre el ahorro medio no será tan beneficioso, y que cuanto menos se generará bastante incertidumbre en el mercado, en un horizonte donde las grandes cifras macroeconómicas, sin ser malas, distan mucho de ser boyantes. Por eso, una vez que parece haber ganado la batalla de no incluir en esta reforma el tipo único del IRPF, Solbes centra ahora sus esfuerzos en retrasar lo más posible la entrada en vigor de esos cambios.