El debate parlamentario sobre el plan de «estímulo económico» aprobado por el Gobierno evidenció ayer la distinta sensibilidad que tienen las fuerzas políticas sobre la intensidad del bache en el que se encuentra la economía española, para muchos una verdadera «crisis» que el PSOE juzga solo como una «desaceleración», eso sí, «brusca».
No obstante, la mayoría de los grupos optaron por la abstención para dar un voto de confianza al nuevo Ejecutivo, mientras que PP, IU y UPD, liderada por Rosa Díez, se pronunciaron en contra y tan solo Coalición Canaria apoyó a los socialistas en el real decreto, que recibió así luz verde por parte del Pleno del Congreso de los Diputados. El resto de los partidos, -PNV, Nafarroa Bai, BNG, CiU y ERC- se abstuvieron.
«Coyuntura complicada
El vicepresidente económico, Pedro Solbes, volvió a hablar de «turbulencias» financieras de alcance internacional, que han provocado «una coyuntura complicada, de duración incierta y efectos difíciles de valorar». Eso sí, eludió hablar de parón o frenazo en la actividad económica en España, términos que sí utilizan ya muchos expertos, e insistió en que se trata «solo» de una fase de «menor crecimiento». La principal medida del decreto es la ya conocida rebaja fiscal de 400 euros. Para el ex ministro de Hacienda y ahora portavoz económico de los populares, Cristóbal Montoro, se ha usado una técnica fiscal «muy burda» que, en la práctica, no beneficia más a quienes mayores cargas tienen y más gastos soportan.