Los grupos de la oposición, el PSOE y el BNG, valoraron ayer el proyecto de Presupostos de la Xunta para denunciar que mantiene intacta la agenda de recortes en los servicios públicos, a la par que se incrementa la deuda.
Carlos Aymerich, portavoz del Bloque, puso de relieve que «continúa o recorte» de las políticas sociales y entiende que, además, que de forma «irreversible» por los compromisos asumidos para priorizar el pago de la deuda pública, una partida que el próximo año recibe «225 millóns de máis», mientras la educación, la sanidad y el empleo sufren recortes de 12, de 16 y de 23 millones, respectivamente.
Tanto Aymerich como la portavoz de hacienda del PSdeG, María José Caride, denunciaron los guiños al «copago» que abren las cuentas del 2012 con medidas como la dirigida a cobrar 10 euros por la expedición de nuevas tarjetas sanitarias.
«O panorama é desolador», advirtió Caride, tras alertar de que sufren una merma notable los programas de desarrollo empresarial y las inversiones en infraestructuras, lo que frenará la creación de empleo, pero también las políticas sociales. Agregó que el endeudamiento en el que incurre la Xunta, que cifra en 9.000 euros por cada familia de tres miembros, no servirá para facilitar el repunte de la economía.
Desde el PP, su secretario general y conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda, cree en cambio que estamos ante «os mellores orzamentos posibles» para afrontar una situación «tan complicada». Rueda discrepa con la oposición y subraya que se trata de una cuentas «profundamente sociales», no en vano insistió en que tres de cada cuatro euros se destinarán a sanidad, educación y bienestar.