En su primera comparecencia europea el próximo presidente español reclamó medidas contundentes para cortar la hemorragia de la deuda soberana. Me temo que, aun siendo lo que a casi nadie le gusta recordar, nuestra hemorragia deudora más grave no está en los bonos del Estado, y creo que nuestros problemas con la deuda pública no son ajenos a esa otra hemorragia.
La punta del iceberg de esa grave hemorragia la estamos viendo ahora mismo en la CAM, pues para que la comprara el Sabadell fue necesario usar 5.000 millones de euros, que se han evaporado del fondo de garantía de depósitos. Y como la lista de entidades financieras con activos inmobiliarios tóxicos es muy larga (lo que nos sitúa como el segundo país europeo con mayores necesidades de recapitalización bancaria, y eso solo para los mejores del sistema), esta hemorragia parece que empuja hacia la creación de un banco malo. En tal banco malo nos haremos todos los españoles (vía deuda pública o préstamos del mecanismo europeo de estabilidad) deudores de las pérdidas en las que se metieron nuestros capitanes del ladrillo.
Es esta una hemorragia que lleva tres años provocando que en los bancos de Europa ya nadie se fíe de nadie y que solo gracias a la barra libre del BCE las necesidades de liquidez no derivan en un colapso financiero total.
Es esa la hemorragia que ha hundido un sector de la economía española (el de la construcción) y buena parte de sus manufacturas de suministros. Es así como varios millones de personas perdieron su empleo. Es así como se desplomaron los ingresos públicos y se aceleraron los gastos compensatorios (desempleo, plan E, etcétera). Es así como pasamos de superávit presupuestario y baja deuda, a todo lo contrario. Y es así como entramos en recesión y como podemos volver a hacerlo en el 2012. Y mientras no se reconozca y ataque el origen, y la metástasis, de ese tumor, hablar de hemorragia de la deuda soberana es apenas una cortina de humo. Porque la prima de riesgo resume, y penaliza, todo lo anterior.
Es una cortina de humo que desenfoca la vía de salida. Porque con contratos en prácticas hasta los 35 años, con salarios de 400 euros, con recortes salariales generalizados y con ahorros a diestro y siniestro en servicios públicos básicos, solo nos hundiremos más en la inactividad económica y la economía sumergida. Eso sí, mientras tanto, buena parte de los protagonistas de la burbuja que causó esta hemorragia se habrán reacomodado confortablemente, mientras observan cómo la mayoría no solo lleva a sus espaldas sus tropelías (deuda pública y banco malo incluidos), sino que, además, es a esa mayoría a la que se le aprieta a tope el cinturón.