Algunos le consideran en España un pesimista que solo augura catástrofes. Pero otros creen que el economista estadounidense de 59 años se limita a decir lo que nadie quiere oír. Su advertencia de que en España podría haber un corralito causó tanto pánico como críticas furibundas. «Siento hacerlo, pero intento ser lo más optimista posible, en Estados Unidos tengo amigos que me dicen que soy demasiado optimista en relación al euro», asegura. «La situación de España es muy difícil, tiene problemas estructurales realmente graves y necesita políticas decididas y atrevidas de Fráncfort y Berlín para resolverlos. No puedo decir otra cosa».
Quizá para quitarse un tanto esa imagen de pesimista recalcitrante que tiene, asegura que el triunfo el pasado domingo de España en la Eurocopa «puede ayudar a que la gente gaste un poco más», por la felicidad que provoca, lo que sería bueno para alentar el consumo. A Paul Krugman le gustó que la final la disputaran «la coalición de deudores».