Lo del rescate de España suena al cuento del lobo. Primero, que en verano, luego que en septiembre; después que una vez celebradas las elecciones gallegas, (asunto por cierto que pesó como una losa); ahora, no; quizá el año que viene.
Y, mientras tanto, el país sigue desangrándose por la herida del paro. No cicatriza. No lo hará en los próximos meses, a pesar de que haya políticos que intenten convencer al personal de lo contrario.
Cubiertas las necesidades de financiación para este año, España debería hacer frente común con Italia, Francia, Grecia y Portugal, y mostrarse dispuesta a romper la gran liga del euro. Alemania, a la que los mercados le siguen prestando dinero gratis, está obligada a entender que Europa son todos o ninguno. Hay sacrificios que matan, y hay miles de personas que no están dispuestas a ellos.