Italia y España -tercera y cuarta economía de la moneda única- siguen en recesión, pero sus tasas negativas se han moderado de forma considerable. A finales del año pasado, el desplome rozó el 1 %, mientras que en el segundo trimestre de este ejercicio ambos socios acariciaron las décimas positivas.
Los analistas destacan que el mejor comportamiento de la actividad en la ribera mediterránea se ha traducido en una fuerte bajada de las primas de riesgo. Tanto el diferencial español, que el viernes cerró en 248 puntos, como el italiano se han situado en sus niveles más bajos en dos años.
Holanda, quinta economía del bloque y gran defensora de la austeridad, también avanza en el camino hacia la recuperación, aunque a un ritmo más lento. La recesión sigue castigando al país, pero las tasas negativas son cada vez menores.
Los socios rescatados
Entre los socios rescatados, el panorama empieza a verse con otro color. Portugal lideró el crecimiento entre abril y junio con un ascenso del 1,1 % tras casi tres años de disgustos. En Grecia, las señales no son tan nítidas y el PIB todavía registra descensos notables. En cambio, el saneamiento de las cuentas públicas ya ofrece los primeros resultados esperanzadores. Pero en todo el sur del continente, el gran problema es que el desempleo apenas baja y ralentiza cualquier despegue.