
Linde dice que no le consta el enfado de los inversores extranjeros
26 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Los fondos de inversión extranjeros que optan a la privatización de NCG intentan romper en Bruselas un círculo vicioso que los deja en desventaja en la puja por la entidad. El Banco de España les pide que el depósito de 800 millones que les exige, y que representan el 3 % de los activos ponderados por riesgo de la entidad, se incorporen a capital principal. Los compradores aceptan la demanda siempre que esta suma millonaria se tengan en cuenta en su oferta por NCG. Pero esta exigencia encuentra, sin embargo, el rechazo del FROB, institución dueña de la entidad, que argumenta que se trata de una condición de idoneidad impuesta por el supervisor y que no tiene nada que ver con la subasta que ha lanzado el fondo de reestructuración.
Pero hay más. Todos los inversores extranjeros interesados (Guggenheim, J.C.Flowers, Wilbur Ross y Anchorage) entienden que en el proceso de venta se debe reflejar el valor de los créditos fiscales que se podrá apuntar el comprador: 2.000 millones en el caso de los fondos, y 4.000 en el de la banca nacional. Los compradores foráneos piden una fórmula que iguale estas cantidades, pero esta reclamación parece que tampoco cuenta con el respaldo del FROB. En paralelo, defienden ante las autoridades de Bruselas -ayer mantuvieron con ellas distintas reuniones- la necesidad de que el proceso sea transparente y que no haya factores exógenos, como las injerencias políticas, que influyan en la operación.
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, aseguró ayer que no tiene constancia de que los fondos se sientan «discriminados». «Yo no soy consciente, vamos, no conozco ninguna queja planteada al Banco de España», zanjó, aunque no precisó si el FROB sí maneja esa información.
Linde dijo compartir el criterio del Gobierno sobre que la adjudicación de NCG debe hacerse atendiendo a criterios económicos, es decir vendérsela a quien permita «la mayor recuperación posible de los fondos invertidos en la entidad».
La operación ha puesto al ministro Luis de Guindos en el punto de mira de la prensa internacional. El Financial Times advertía la semana pasada que exigir más capital a los fondos de inversión amenaza con torpedear el interés internacional en la subasta y que si ellos fueran los adjudicatarios protagonizarían la primera entrada importante de capital extranjero en el sector bancario español desde el inicio de la crisis. Ayer The New York Times publicaba que los beneficios fiscales de la operación eran mayores para la banca española, lo que redundaba en sus accionistas, «pero no en los contribuyentes». Añadía que De Guindos puede suspender la subasta, una decisión que sería «vergonzosa» tras los fracasos en Catalunya Banc.
Piden la paralización
Por otra parte, socialistas y nacionalistas aprobaron ayer en el pleno del Concello vigués una moción reclamando la paralización de la venta de NCG «por ser unha entidade sistémica para Galicia». No piden un trato de favor, ya que pretenden que el Congreso apruebe las reformas necesarias para que sean consideradas sistémicas «entidades con presenza significativa en ámbitos territoriais determinados».