La banca deberá hacer frente a un quebranto que asciende a 2.237 millones
28 may 2014 . Actualizado a las 11:52 h.La Pescanova de la era Fernández de Sousa es una caja de sorpresas. Las cuentas del 2013 auditadas por Deloitte, en calidad de administrador concursal de la compañía, acaban de destapar un agujero en el patrimonio del grupo pesquero de 2.237 millones de euros, 750 millones más que los reconocidos en las cuentas del anterior ejercicio, en el que el patrimonio neto negativo de la empresa se situaba en 1.487 millones.
La compañía evitó ayer detallar el origen de este desfase, agravado por el aumento de los número rojos durante el 2013, en el que las pérdidas ascendieron a 719 millones.
La explicación puede estar en lo ocurrido en la compañía dos años atrás. El administrador de Pescanova presentó también ayer a la CNMV la revisión de las cuestionadas cuentas que auditó BDO en el 2011. El resultado se resume en unas pérdidas de 260 millones de euros, cuando la compañía había anunciado unas ganancias de 48,8 millones. Pero hay un dato mucho más interesante. Y es que, entonces, Pescanova cifró su patrimonio en 637 millones, frente a los 791 millones en negativo que recogen las cuentas reformuladas ahora por Deloitte.
Los bancos que ahora tomarán el control de la compañía no han querido explicar por ahora hasta qué punto este abultado quebranto patrimonial detectado ahora modificará las necesidades de capitalización de la compañía.
Según el convenio que ha permitido levantar el concurso de acreedores que pesaba sobre Pescanova desde hace más de un año, las entidades (Sabadell, Popular, Caixabank, NCG, BBVA, Bankia y UBI) inyectarán 125 millones de euros en la refundación de Nueva Pescanova.
A pesar de los malos resultados, las cuentas del 2013 confirman que, pese a todo, las ventas han ido razonablemente bien, y que la facturación alcanzó los 1.063 millones en el año de la catarsis de la multinacional pesquera, un 20 % menos que en el 2012.
El valor de la marca
Muestra de ello es que la marca Pescanova sigue manteniendo su valor para los consumidores a pesar de todo lo que ha pasado en la empresa en el último año, y que ha llevado a sentarse en el banquillo a sus máximos responsables, empezando por el ex presidente, Manuel Fernández de Sousa, imputado por estafa, entre otros delitos. El prestigioso ránking Brand Footprint de Kantar Worldpanel coloca a la empresa gallega entre las 20 primeras marcas de alimentación en España en el año 2013. Según este estudio, el 62 % de los hogares españoles han comprado la marca al menos una vez el año pasado.