La renuncia de Díaz Barreiros abre el debate: ¿reelección o refundación?
28 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.La patronal gallega se ha convertido en la antítesis del empresariado gallego. Ya no es solo un problema de desunión o de falta de consenso. La guerra abierta y escenificada sin pudor para mantener el control de esta organización ha degradado la imagen de la CEG hasta el punto de que son muchos más los que reniegan de ella, que los que se siente representados.
Así lo reconocen algunas de las más potentes agrupaciones sectoriales asociadas que, dada la deriva en la que ha entrado la patronal, tras la dimisión de su presidente, Díaz Barreiros, a las 48 horas de ser nombrado, no descartan causar baja. Ya hay reuniones convocadas para el próximo lunes, para abordar posturas a tomar de cara a la encrucijada que se ha abierto, ya que mientras una parte de los asociados estarían a favor de repetir el cuestionado proceso que convirtió a Díaz Barreiros en presidente por aclamación, con él mismo otra vez de candidato; otra voces dentro de la CEG consideran que ha llegado el momento de acabar con endogamias adquiridas, y que la mejor forma de hacerlo es extinguiendo la organización actual y refundar una nueva patronal.
A la espera de próximos movimientos que se deriven de los consejos provinciales convocados para la próxima semana, la renuncia de Díaz Barreiras, escudada, según sus propios argumentos, en la defensa de la honorabilidad de la CEG y en la limpieza del proceso de elección, ha calentado aún más los ánimos en el seno de la organización, hasta tal punto que ayer tres agrupaciones sectoriales pidieron la salida de la CEG de personas con «actitudes dictatoriales», entre alusiones veladas al expresidente de la patronal Antonio Fontenla.
Actitudes caciquiles
La Federación Autonómica de Centros de Ensino Privado (Cece Galicia), la Asociación de Industrias del Metal y Tecnologías Asociadas (Asime) y la Asociación Empresarial Gallega de Centros Especiais de Emprego Sen Ánimo de Lucro (Cegasal), en un escrito firmado por sus responsables: el expresidente de la patronal gallega Antonio Dieter Moure, Enrique Mallón y José Antonio Vázquez Freire, respectivamente, denuncian «actitudes y comportamientos caciquiles y absolutamente repugnantes» en la organización.
Los firmantes del escrito consideran que Díaz Barreiros no renunció por la petición de recuento legítimo de los votos, «seguramente se dimite porque hay temor a que cualquier vocal impugne un proceso de votación que ellos han viciado», afirman.
Moure, Mallón y Vázquez Freire apelan a la necesidad de una renovación en el seno de la CEG. «Creemos que ha llegado el momento en el que representantes empresariales que llevan demasiado tiempo manipulando se retiren definitivamente de la vida pública y de la vida asociativa para intentar erradicar con ello actuaciones absolutamente deplorables y dar paso a savia nueva».
En la misma línea, el presidente de la Confederación de Empresarios de Pontevedra (CEP), Jorge Cebreiros, arremetió contra la renuncia «extemporánea» de Díaz Barreiros, un acto que «arroja una imagen lamentable de la organización», dijo vía comunicado.
Cebreiros es crítico con las «excusas» que alegó el Díaz Barreiros para dimitir, en referencia a su alusión a varios escritos, entre ellos uno de la CEP, que solicitaban el escrutinio de los votos de la parte telemática de los comicios. Cebreiros aclara que lo que se reclamaba era «transparencia» a la mesa electoral de la patronal gallega.