«Queremos que la fábrica de Palas de Rei sea un referente en sostenibilidad»
ECONOMÍA

Miguel Silva y Olga López, directivos de Altri y Greenfiber, subrayan el impacto económico y en generación de empleo de la planta
31 oct 2024 . Actualizado a las 05:00 h.«El proyecto Gama tiene como ambición hacer la fábrica de fibras textiles de base celulósica más avanzada del mundo, queremos que sea un referente en sostenibilidad», subraya Miguel Silva, director financiero y miembro del consejo de administración de Altri. La compañía, que opera en Galicia a través de su filial Greenfiber, estima que su puesta en marcha generará una aportación al PIB de cerca de 400 millones de euros al año, y la creación de 500 empleos de forma directa y más de 3.700 indirectos. «Habrá muchos perfiles cualificados, pero también daremos cabida a gente sin formación», explica Olga López Arias, directora de recursos humanos de Greenfiber.
—Inicialmente, anunciaron una inversión de 850 millones de euros, pero ahora aumentan esa cantidad hasta los 1.000 millones. ¿A qué responde ese incremento?
—Miguel Silva. El memorando con Impulsa Galicia se firmó el 1 de octubre del 2021 y, desde ahí, hemos tenido una inflación a la que no estábamos acostumbrados. Eso repercute en los productos y equipos, y también ha tenido impacto en el coste de la inversión. Los 850 millones eran una cifra preliminar, y no hay que obviar que la búsqueda de las soluciones lo más avanzadas posibles en términos de sostenibilidad también ha tenido su impacto.
—Entre el sector forestal gallego, ¿qué acogida ha tenido el proyecto?
—M.S. Las reacciones que hemos recogido han sido muy buenas. Hemos hablado con muchas empresas y asociaciones, y la verdad es que la respuesta ha sido buenísima. También hemos invitado a algunas personas de esas asociaciones para que conozcan de primera mano nuestras instalaciones. Allí trabajamos con los productores forestales portugueses, y queremos hacer lo mismo con los productores gallegos. Incluso ya tenemos bastantes proyectos para desarrollar en esta comunidad algunas de las iniciativas que estamos implementando en Portugal.
—Al margen del textil y del forestal, ¿qué otros nichos se verían beneficiados por la planta?
—M.S. Basándonos en los datos que hemos encargado a Valora, los sectores que aparecen con mayor dinamización son el de la alimentación, la restauración, la construcción y otros ámbitos derivados, como el alquiler de viviendas. Por nuestra experiencia también sabemos que tendrá repercusiones positivas en pequeños servicios de mantenimiento de plantas. La hostelería también va a tener seguramente un incremento tremendo en la zona. En definitiva, va a haber muchos sectores que van a tener impacto positivo con la puesta en marcha de este proyecto.
—El informe que menciona pone el foco sobre el impacto socioeconómico de la planta. ¿Cuáles son las principales conclusiones que extraen?
—M.S. Son muchas cifras, pero entre las más importantes, teniendo en cuenta que se ha hecho una proyección del impacto a 20 años, destacaría varias. A nivel económico estamos hablando de una incidencia en el PIB, en ese período, de 9.000 millones de euros. Por cada euro que vamos a gastar en el proyecto se van a generar 2,5 euros de impacto en el PIB. Esto supone unos 400 millones de euros al año. Esto en España. En el caso de Galicia, cada euro se traduce en tres millones en el PIB. Y, en 20 años, serán 7.500 millones de euros. Cada año, el promedio será de entre 325 y 375 millones de euros en lo que al PIB gallego se refiere.
—Desde el punto de vista de la empleabilidad, ¿qué previsiones de contratación manejan?
—Olga López. La previsión es generar unos 500 puestos de trabajo de forma directa. Esa cifra asciende hasta los 3.700 si nos referimos a puestos de trabajo indirectos e inducidos. Pero, además, si nos fijamos en la etapa de construcción, que durará entre 30 y 36 meses, habrá picos de hasta 4.000 empleados. El inventario que manejamos, en lo que se refiere a perfiles, es muy amplio. Dentro de las necesidades, hay un 10 % de mandos, entre directores gerentes y coordinadores; un 54 % de personal técnico; y, por último, un 36 % de auxiliares. La mayor parte será personal de proceso, nos nutriremos de licenciados y perfiles de formación profesional, así como de personal con otro nivel de estudios, pero con potencial de capacitación profesional. El personal técnico y de apoyo representará un 90 % de la plantilla.
—Hace unos meses lanzaron una campaña de contratación de personal. ¿Cuál fue la respuesta?
—O.L. Muy buena. En este momento, tenemos unas 650 candidaturas. Esta misma semana comenzamos con las primeras sesiones de entrevista. Son grupales, pero también con parte individual. Y lo cierto es que la campaña ha tenido muy buena aceptación, estamos realmente satisfechos. Esto confirma una de las ideas de las que partimos y es que persigue atraer a la gente joven, para que se quede en Galicia y para que pueda desarrollar su proyecto personal y profesional. Lo hemos comprobado, porque mucha gente a la que hemos llamado procede de la zona, pero hasta ahora estaban trabajando fuera. No habían tenido oportunidad para volver a sus localidades, ni habían podido quedarse aquí. Ahora esperamos poder brindarles esa opción de vida.
—¿Por qué decidieron anticiparse e iniciar la selección de perfiles en este momento?
—O.L. Es una decisión que responde a diferentes factores. Por un lado, estamos hablando de una industria con un proceso novedoso aquí en Galicia, no hay ninguna planta de este tipo. Por tanto, sabemos que habrá ciertas dificultades para seleccionar al personal. Nuestra idea es saber qué perfiles necesitamos y adaptar los planes de formación a cada uno. Serán muy prolongados en el tiempo para obtener el mayor rendimiento e incluirán prácticas en las plantas que ya tenemos funcionando en Portugal.
—¿Esos planes de formación específicos incluyen a las personas que no cuentan con estudios?
—O.L. Partimos de una premisa muy clara, y es que faltan profesionales, así que sabemos que vamos a tener que formar a mucha gente. A partir de ahí, queremos captarlos para ofrecerles los conocimientos que necesitan para trabajar en nuestra planta, y eso implica darles una oportunidad laboral. Queremos que no tengan que irse de su comarca ni de Galicia, que puedan quedarse aquí.
«Se habla de que esta planta será como una macrocelulosa, pero no es así»
A la hora de analizar el impacto de la planta de Altri en Palas de Rei, tanto Silva como López coincidieron en señalar el respeto medioambiental como pilar fundamental del proyecto. Más allá de las inversiones y de la generación de empleo prevista, los directivos de la compañía aludieron al futuro para señalar que «un 70 % de las fibras que se utilizan en el sector textil proceden de combustibles fósiles. Un 20 % son naturales, pero con mucha utilización de agua». ¿El desafío? «Fabricar más fibras de base renovable, como es el liocel, y hacerlo, como queremos hacer nosotros, desde una planta descarbonizada, con los más altos estándares de calidad».
—En Portugal cuentan con tres fábricas, ¿cómo fueron acogidas?
—M.S. De un modo muy positivo. Hoy en día, tenemos una relación con las comunidades cercanas a las plantas de mucha colaboración y respeto. Siempre intentamos que la gente que trabaja en las fábricas sea de la zona y, a lo largo de los años, hemos desarrollado proyectos de colaboración y de apoyo a instituciones. También, en algunos casos, prestación de servicios médicos a la población local y ayudas a estudios. Además, en una de las plantas somos clientes de los productos locales de ese lugar.
—En Galicia han surgido voces contrarias al desarrollo del proyecto, ¿qué mensaje les transmitiría?
—M.S. Las personas interesadas en saber más del proyecto deben buscar información en fuentes oficiales. Se habla de que esta planta será una macrocelulosa, pero no es así. La fábrica tiene previsto producir 250.000 toneladas de pulpa. Este año en Brasil ha empezado a funcionar una planta que va a producir 2,5 millones de toneladas, diez veces más. Hace unas semanas también se anunció otra de 3,5 millones de toneladas. En el caso de Galicia, no tiene ningún sentido hablar de macrocelulosa. Por otro lado, también les diría que la legislación de la Unión Europea, y, por tanto, la española y la gallega, es la más exigente desde el punto de vista medioambiental. Por tanto, ningún proyecto será aprobado aquí si no cumple con todos los requisitos. Y, finalmente, recordaría que Altri es un referente mundial en la utilización de agua desde hace años. Hace unas semanas, nos han reconocido como la empresa del sector en el mundo con menor riesgo ESG (factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo).