Trump agudiza la debilidad del euro y pone a prueba a las empresas españolas
ECONOMÍA

El sector exportador cree que la mayor competitividad que pueda conseguir vía precios no compensará el impacto de los aranceles
09 feb 2025 . Actualizado a las 18:51 h.Si hay un mercado que ha recogido de forma inmediata la amenaza de una guerra comercial es, sin duda, el de divisas. Aunque los aranceles planteados por Trump son, de momento, más un arma de negociación que una realidad, la perspectiva de que finalmente se impongan ha reforzado al dólar frente al resto de las monedas, especialmente las emergentes, pero también frente al euro.
Es más, la moneda única cae un 5 % desde la victoria electoral de Trump el pasado noviembre, ante la perspectiva de un mayor crecimiento en EE.UU. y de unos tipos de interés más elevados por el impacto de políticas inflacionistas como los propios aranceles o las bajadas de impuestos. «Estas medidas pueden provocar una reacción en la Fed con menos bajadas de tipos o incluso no realizarlas», apunta Mario Lafuente, socio director de atl Capital. «Esperamos que el tipo de cambio se sitúe en el rango 1,00-1,10 contra el euro», añade.
Bajo este escenario, el fantasma de la paridad se ha reactivado en las últimas semanas, también porque en momentos de incertidumbre los inversores buscan refugio en activos considerados seguros como el propio dólar, dando más gasolina a su fortaleza frente al resto de divisas. Pero, ¿qué consecuencias tiene esto para Europa? Para empezar, un euro débil implica menores ahorros para los ciudadanos de la región que, si viajan fuera, tendrán menor capacidad adquisitiva al necesitar más euros para adquirir dólares. En sentido contrario, el turismo local, ocio, hostelería, etcétera, pueden verse beneficiados, así como las exportaciones, pues los productos europeos serían más competitivos en los mercados globales vía precios.
La pregunta es si ese posible abaratamiento que implica el tipo de cambio será suficiente para compensar el impacto de los aranceles, si finalmente alcanzan entre el 10 y el 20% planteado. «Si hay un incremento de los aranceles y simultáneamente una depreciación del euro como la que estamos viviendo, serían dos tendencias contrapuestas donde podría mitigarse el impacto de las tasas; el problema es que la subida prevista es muy importante, y difícilmente se verá compensada por la caída del euro», apunta Raúl Mínguez, director de estudios de la Cámara de Comercio de España.
Recuerda además que, en el caso nacional, la presencia comercial no solo afecta a grandes exportadoras. «En el 2023 un total de 23.000 empresas vendieron sus productos a Estados Unidos, muchas de ellas pymes», indica. Los sectores más expuestos en este sentido son los que tienen su producción centrada en tres grandes grupos: bienes de capital (maquinaria mecánica, motores, componentes, automoción, equipos electrónicos, etcétera.), las semifacturas (industria química, productos farmacéuticos, medicamentos, materiales de construcción) y, sobre todo y lo que más afecta a España, la industria agroalimentaria, sobre todo aceites y grasas.
«El 14 % de lo que exportamos son estos productos», apuntan los expertos. A la inversa, las importaciones se encarecerían para Europa, al caer la capacidad adquisitiva del euro. Esto tendría una consecuencia directa en la energía, que se negocia en dólares y puede desembocar en inflación importada para la región. Según la Cámara de Comercio, un 35,2% de lo que España importa de EE.UU. es energía, gas y petróleo, sobre todo desde la invasión rusa a Ucrania.
Impacto en las inversiones
La fortaleza del dólar frente al euro también tendría consecuencias para las empresas con operaciones en Latinoamérica, afectadas por la devaluación de esas monedas. Es el caso del BBVA en México, donde el banco genera casi la mitad de su beneficio, o del Banco Santander, también presente en el país y en otros como Brasil. Sin embargo, aquellas con presencia en Estados Unidos pueden verse beneficiadas. ¿El motivo? Los ingresos allí generados en dólares valdrán más al retornarlos en euros.
«El escenario favorecería la atracción de inversiones a EE.UU. pero solo para las empresas que ya estén allí; si se quiere ir de nuevas, la inversión será más costosa», explican los expertos. Antecedentes de un riesgo comercial Aunque la economía española está menos expuesta que otros socios europeos a los aranceles de Trump, la hemeroteca evidencia el impacto que sí pueden tener estas tasas en determinados productos y sectores.
En octubre de 2019, durante el primer mandato de Trump, Estados Unidos impuso aranceles del 25 % a ciertos productos agroalimentarios. Entre ellos, el aceite de oliva, el vino o el queso, todos ellos muy vinculados a la producción en nuestro país. En aquel momento, y según la Cámara de España, el aceite de oliva, por ejemplo, perdió participación en el mercado estadounidense con una caída de hasta el 60%. Entre las estrategias que se siguieron destacó la búsqueda de nuevos mercados y la exportación en formatos no sujetos a aranceles, como envases industriales.