¿Le gustaría comprar una criptomoneda? ¿Truco o trato?

Sofía Vázquez
Sofia Vázquez REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

María Pedreda

Lejos de cualquier control regulatorio y pese a las sospechas de estafa, las cripto han llegado para quedarse. «El Banco Central les robó a los argentinos 110.000 millones de dólares. Vengan ahora a hablar de estafa piramidal», dijo Milei en el Congreso después de la polémica

02 mar 2025 . Actualizado a las 08:43 h.

¿Le gustaría a usted tener una criptomoneda? ¿Cuál? ¿Un bitcoin tal vez, porque se ha revalorizado un 116 % en el 2024? Todos conocemos de su existencia, pero pocos las entienden, incluido Milei, presidente de Argentina, al que han pillado con las manos en medio de las cripto. Trump parece conocerlas más. Isidoro Martínez Soñora, director general y fundador de Tecalis, analiza este asunto de las cripto.

—¿Qué son las criptomonedas?

—Hace unos años eran uno de los activos más especulativos que existían. A día de hoy, al menos las principales criptomonedas son una forma de «dinero digital» que escapa del control de gobiernos y bancos. Eso sí, salvo las más conocidas (bitcoin, ethereum, etcétera.), el resto conllevan grandes riesgos.

—¿Cómo funcionan?

—Operan en internet mediante una tecnología llamada blockchain, que registra todas las transacciones de forma segura y transparente. Esta tecnología permite que el control de las criptomonedas esté en manos de cientos de miles de actores en todo el mundo, lo que las hace resistentes a cualquier intento de intervención centralizada.

—¿Qué beneficios tienen respecto al dinero emitido por los bancos centrales?

—El principal beneficio es que no pueden ser controladas por una entidad central. Sin embargo, esto no es del todo cierto: si tienes tus criptomonedas almacenadas en casas de cambio (exchanges) importantes, lo normal es que estas ya envíen datos a las haciendas nacionales.

—¿Qué le pasó a Milei con su criptomoneda?

—No tiene ninguna criptomoneda propia. Lo único que hizo fue promocionar una cripto ($Libra), probablemente sin mala intención. Lo que quizás no sabía es que la mayor parte de estas criptomonedas estaban en manos de solo tres personas, quienes pudieron venderlas en cuanto su valor subió debido a la credibilidad presidencial. Pero, como mencioné antes, salvo 5 o 6 excepciones, el resto de criptomonedas son pura especulación.

—¿Es una estafa?

—Muchas sí. Se crean nuevas criptomonedas todos los días, y la gran mayoría son estafas. Otras son simplemente «memecoins», lanzadas sin ningún valor real con la esperanza de que algún famoso como Elon Musk o Milei hable de ellas en redes sociales para inflar su precio y luego venderlas (como ocurrió con Milei). Las criptomonedas más consolidadas, en cambio, no pueden considerarse una estafa: son un activo que ha llegado para quedarse.

—¿Tiene Trump su propia criptomoneda?

—El 18 de enero, Trump publicó en X que la TrumpCoin era simplemente una «memecoin». No generó el mismo revuelo que el caso de Milei.

—¿Están de moda entre los magnates? ¿Por qué?

—Sí, por la misma razón de siempre: escapar del control gubernamental. Sin embargo, lo preocupante no son solo los magnates y la posible evasión fiscal, sino también la facilidad con la que estas monedas pueden ser utilizadas por el crimen organizado. Reflexión final: si las criptomonedas siguen creciendo, en 10 años los gobiernos tendrán que buscar nuevas formas de recaudar impuestos. Ya no podrán basarse únicamente en impuestos sobre transacciones económicas, porque una parte demasiado grande del dinero se moverá sin posibilidad de ser controlado. Junto con la inteligencia artificial, esta transformación es inevitable.