«El mercado del automóvil no se puede mirar con fronteras ni con aranceles»

m. s. d. VIGO / LA VOZ

ECONOMÍA

Oscar Vázquez

21 mar 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Marta Blázquez es presidenta de Faconauto desde el año 2023, pero lleva vinculada al sector del automóvil desde hace más de dos décadas, seis de esos años como vicepresidenta de una de las patronales con más efecto lobby de España, aunque su capacidad de presión no está siendo efectiva con el Gobierno, que sigue sin dar luz verde al plan de ayudas a la compra comprometido con el sector.

—¿Siguen las dudas sobre qué tipo de coche comprar o ya nos vamos aclarando?

—El escenario es de más certidumbre, pero el problema es que hemos puesto al cliente en una situación de espera por la falta de incentivos. Porque se han puesto unos objetivos en Europa, y hay un plan del automóvil que aplaudimos, pero no hay un plan motivador para el cliente. Nos lo estamos dejando fuera de la ecuación, y es al que tenemos que convencer, porque todo empieza cuando el cliente dice ‘me compro un coche’. Ahí es cuando de verdad se pone en movimiento todo el circuito: las fábricas de coches, componentes...; y sin ventas se pone en riesgo toda la cadena de valor.

—El Gobierno ha dicho que el plan de ayudas, cuando se apruebe, será retroactivo. Es un aliciente para ir vendiendo ¿no?

—Sí, pero ¿por cuanto tiempo? La mejor noticia sería que se aprobaran ya, el tiempo va pasando y nos preocupa. Pero no es solo la ayuda directa a la compra, también es la rebaja de la fiscalidad. Hemos propuesto un plan con dos vías: una estructural para empresas y particulares, con una fiscalidad favorable para el vehículo eléctrico; y otra coyuntural, con incentivos para renovar el parque automovilístico según emisiones, inspirado en las ayudas a los afectados por la dana de Valencia. Nuestro objetivo es impulsar la electrificación hasta el 25 % de cuota y rejuvenecer el parque sin comprometer producción ni empleo.

—¿Quién está comprando coches en España?

—Ahora mismo los particulares están comprando un poco más. Pero el sector de las empresas de alquiler es el que más está creciendo, por el tirón del turismo. Y luego están las empresas y su apuesta por el renting, que está teniendo un crecimiento exponencial.

—En los coches pasa como en la moda. Sin rebajas cuesta vender. A falta de ayudas públicas ¿Están haciendo mucho esfuerzo las marcas en ofrecer descuentos?

—El español es un mercado muy sensible al precio, pero lo ha sido siempre. Llevo 30 años trabajando en el sector del automóvil y aquí todas las marcas se han peleado siempre por competir en precios con promociones y descuento. Eso sigue igual, es una inercia que ningún concesionario puede parar, ni ninguna marca; y el cliente español, pues sale muy beneficiado de que haya esta competencia.

—¿Por qué nos gustan tanto los coches chinos en España?

—Los españoles no somos clientes fieles. España siempre ha sido una tierra de apertura para cualquier oferta que fuera interesante: ya sean americanos, japoneses, coreanos, franceses o alemanes. Ahora le toca a los chinos. Pero claro, el mercado del automóvil y la fabricación automovilística no se pueden mirar con fronteras ni aranceles.

—Por un lado se suben los aranceles a los coches chinos que entran en Europa, y por otro reciben ayudas publicas a la compra (cuando las hay), como los demás. No tiene sentido.

—Nosotros nos regimos por el libre mercado, y las reglas son las mismas para todos porque se impone la libre competencia. En cuanto a los aranceles, nos parece una medida cortoplacista. Las guerras comerciales siempre son perjudiciales para el automóvil porque generan incertidumbre y afectan tanto a la producción como a la distribución.

—Los precios de los coches han subido en los últimos años por la falta de piezas, el coste de los materiales, las guerras... ¿Seguirá esta tendencia al alza?

—Esta tendencia de subida de precios se ha modero. La estabilización de la producción y la mejora en la cadena de suministro están ayudando a reducir algunos costes. Además, el aumento de la competencia, especialmente de China, puede contribuir a ajustar los precios en ciertos segmentos.

«El español siempre ha sido un mercado abierto, ya sea a japoneses americanos o coreanos. Ahora le toca a los chinos»