La UE se resigna a un arancel del 15 % con Estados Unidos para evitar la guerra comercial

Claudia Zapater BRUSELAS / E. LA VOZ

ECONOMÍA

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Trump y Von der Leyen llegan a un acuerdo que obligaría a Europa a comprar energía americana por valor de 750.000 millones y el compromiso de que los países europeos aplicarán aranceles cero a las importaciones estadounidenses

18 ago 2025 . Actualizado a las 21:08 h.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente estadounidense, Donald Trump, llegaron este domingo a un acuerdo comercial que establece un arancel del 15 % sobre las importaciones europeas. El pacto, que termina con semanas de intensas conversaciones e incertidumbre en los mercados, se produce días antes de la fecha límite impuesta por Washington.

El político republicano afirmó que la UE se compromete a comprar combustible estadounidense por valor de 750.000 millones de dólares y a invertir 600.000 millones en equipos militares y en abrir mercados al comercio con arancel cero.

La tasa arancelaria base del 15 % también aplicará a los automóviles, pero los productos farmacéuticos no estarán sujetos a este pacto. Trump indicó además que el acero y el aluminio seguirán encarando aranceles del 50 %. «Creo que es fantástico que hayamos logrado un acuerdo satisfactorio para ambas partes. Es el mayor alcanzado jamás», dijo al finalizar la reunión.

Von der Leyen, por su parte, quiso agradecer la labor de los negociadores de la UE y admitió que el trabajo fue «arduo». «Tenemos un acuerdo comercial entre las dos economías más grandes del mundo, un gran acuerdo que crea certeza en tiempos de incertidumbre. Proporcionará estabilidad y previsibilidad para los ciudadanos y las empresas a ambos lados del Atlántico», afirmó.

La presidenta de la Comisión Europea explicó en una declaración después de la reunión que también se han acordado tarifas «cero por cero» en todos los aviones y sus componentes, ciertos productos químicos, equipos de semiconductores, ciertos productos agrícolas, recursos naturales y materias primas críticas.

«Reemplazaremos el gas y petróleo ruso con compras significativas de petróleo estadounidense, energía nuclear y combustibles nucleares. Los envíos estadounidenses ayudarán a alimentar nuestras fábricas de inteligencia artificial y ayudarán a EE.UU. a mantener su ventaja tecnológica», expuso Von der Leyen.

Eso sí, quiso aclarar que todavía no se puede hablar de «acuerdo marco» porque eso supondría que las cifras están acordadas, pero «hay detalles que deben resolverse». «Tenemos que profundizar en ciertos temas. Definiremos los detalles en los próximos días o semanas», auguró.

Equilibrar la balanza

Al inicio de la reunión, Trump insistió en que su objetivo solo era hacer justicia y equilibrar la balanza en una relación comercial «muy injusta para Estados Unidos». Von der Leyen no quiso salirse de tono y adoptó el discurso de su interlocutor, coincidiendo en que existe «un superávit» y que «Estados Unidos tiene un déficit» que es necesario «reequilibrar».

Las conversaciones entre la Comisión y la administración Trump llevaban semanas siendo una sucesión de avances y retrocesos, pero el republicano advirtió que los aranceles aplicables a la UE de ninguna manera serían inferiores al 15 %.

En todos los acuerdos alcanzados por Washington —como los del Reino Unido, Indonesia o Japón— Trump ha exigido concesiones adicionales favorables a Estados Unidos al final de las negociaciones, un modus operandi que parecía complicado con la UE, ya que Von der Leyen actúa en nombre de todo el bloque. Hasta la fecha, los Veintisiete enfrentaban gravámenes estadounidenses sobre más del 70 % de sus exportaciones: una tasa del 50 % sobre el acero y el aluminio, otra de un 25 % adicional sobre automóviles y una del 10 % sobre los demás productos. A estas alturas, un arancel base del 15 % elimina la incertidumbre en el mercado europeo, pero muchos Estados lo ven como una resultado insuficiente si se compara con las ambiciones iniciales de tarifas del cero por cero.

La Comisión Europea apunta hacia nuevos mercados 

Tras meses de tensiones y desconcierto en los mercados europeos, la cita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, en Escocia se presentaba como la oportunidad perfecta para enterrar el hacha de guerra y lograr esquivar una escalada comercial. El acuerdo alcanzado, que comprende aranceles del 15 % para la mayoría de las exportaciones europeas a Estados Unidos, no se presenta como el mayor de los triunfos, y Von der Leyen quiso tranquilizar a los Estados miembros recordando que, en paralelo, Bruselas trabaja para construir «una verdadera política económica exterior».

«Ya hemos comenzado en casa: estamos tomando medidas audaces para hacer a Europa más competitiva, innovadora y dinámica. Nuestro mercado único es nuestro refugio seguro, especialmente en tiempos turbulentos», afirmó la presidenta de la CE.

Von der Leyen puso el acento en la importancia de las «nuevas asociaciones comerciales en todo el mundo», asegurando que el bloque trabaja para ampliar las 76 que ya están en marcha, como las negociaciones concluidas en el último mes con Malasia, México e Indonesia. «En un mundo incierto, Europa es un socio fiable, y seguiremos logrando acuerdos que ayuden a salvaguardar nuestra prosperidad. Así que sí, los aranceles son del 15 %, pero también estamos intentando abrir otros mercados para las empresas europeas», aseguró.

Casi una década de tensiones comerciales entre dos potencias

No son cosa nueva las tensiones comerciales que mantienen Europa y Estados Unidos. Ya la primera etapa de Trump en la Cas Blanca estuvo marcada por las disputas comerciales con la UE.

En el 2018, la Casa Blanca impuso aranceles sobre las exportaciones europeas de acero y aluminio por valor de 6.400 millones de euros. No se quedaron callados en Bruselas, que decidieron responder a los americanos con otra tanda de aranceles de reequilibrio sobre las exportaciones estadounidenses por un valor de 2.800 millones de euros.

En julio de ese mismo año, el entonces presidente de la CE, Jean Claude Juncker, y Trump mantuvieron un encuentro en la Casa Blanca que consiguió frenar la escalada comercial y fue interpretado como un gran éxito diplomático. Los aranceles al aluminio y al acero continuaron vigentes, pero Trump se abstuvo de extender estas subidas a más productos y los dos mandatarios se comprometieron a seguir trabajando en un pacto de aranceles cero.

A cambio de esta tregua, Juncker se comprometió a aumentar las compras europeas de soja estadounidense y, en septiembre de ese mismo año, el Ejecutivo comunitario anunció que EE. UU. se había convertido en el principal suministrador europeo y había duplicado su volumen respecto al año anterior.

El compromiso suscrito entre Juncker y Trump también incluía el aumento de las importaciones de gas licuado estadounidense que posteriormente se dispararon tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero del 2022.

Mandato de Biden

Precisamente en ese año, ya con el demócrata Joe Biden como nuevo inquilino de la Casa Blanca, la UE suspendió estas medidas por completo hasta el 31 de diciembre del 2023 para dar tiempo a colaborar en una solución a largo plazo.

EE.UU. sustituyó los aranceles por un sistema de cuotas arancelarias basado en volúmenes comerciales históricos, lo que resultó en que el acero y el aluminio de la UE por encima de dicha cuota siguieran sujetos a aranceles.

Las relaciones volvieron a caldearse con la vuelta al poder de Donald Trump. Ya durante su campaña electoral había amenazado con subidas arancelarias, unas advertencias que se empezaron a hacer tangibles el 12 marzo cuando entraron en vigor unas tasas del 25 % al acero y al aluminio importado a EE. UU., frente a los cuales la UE impulsó contramedidas valoradas inicialmente en 26.000 millones, en tarifas a importaciones estadounidenses.

A pesar de esto, la UE decidió aplazar hasta dos semanas después la entrada en vigor de esta tanda de castigos para seguir negociando con Estados Unidos.

Mientras tanto, el republicano había amenazado con un arancel del 200 % al vino y al resto de bebidas alcohólicas, ya que la lista inicial de represalias de la UE incluía gravar el whisky estadounidense. En el mes de abril la guerra comercial se recrudeció y el bloque comunitario comenzó a sufrir un arancel generalizado del 10 % (las denominadas «tarifas recíprocas») a todos sus productos y un incremento del 25 % a los coches. Trump anunció entretanto una tregua comercial de 90 días —que expiraba el 9 a julio— que permitía poner en pausa nuevos castigos.

La UE respondió con la suspensión total de la entrada en vigor de las represalias previstas por su parte hasta la misma fecha del 9 de julio, siempre con el ánimo de dar una oportunidad al acuerdo.