La operadora cae un 16 % en solo dos sesiones y provoca pérdidas latentes de 226 millones en la inversión de la SEPI
05 nov 2025 . Actualizado a las 20:10 h.No hay descanso en el castigo bursátil a Telefónica. Pese al desplome del 13,12 % sufrido el martes —su peor sesión desde la pandemia—, las acciones de la compañía no lograron rebotar este miércoles, con un nuevo descenso del 2,7 % hasta los 3,63 euros por título. En solo dos sesiones, la operadora se ha dejado un 16,5 % de su valor que, traducido en euros, supone un severo ajuste de 5.300 millones en Bolsa, que ahora apenas supera los 20.500 millones de euros de capitalización.
La caída no solo golpea a los minoritarios que tienen a esta cotizada en cartera, sino también a los grandes accionistas como el propio Estado, que cuenta con la participación del 10 % que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) adquirió en el 2024 a un precio medio de 4,0295 euros por acción. A los niveles actuales, esa inversión —que en su día rondó los 2.300 millones de euros— ya ha entrado en pérdidas latentes. En concreto, la participación de la Sepi tiene un valor, tras las caídas, de 2.058 millones de euros, 226 millones por debajo del valor inicial, aunque hay que tener en cuenta los dividendos ya cobrados. Parece evidente que, al menos en el corto plazo, los inversores siguen desconfiando de los planes de Marc Murtra, especialmente de la decisión de meter un tijeretazo al dividendo con cargo a 2026 hasta dejarlo a la mitad de los niveles actuales.
«Para leer las caídas de Telefónica tenemos que pensar en la base de accionistas de dicha empresa y qué es lo que busca: para una compañía con bajos crecimientos, los inversores esperan una política de dividendos estables, por lo que el recorte anunciado ayer ha causado una salida importante», apuntan los analistas de XTB.
Un ajuste sin vuelta atrás
La opinión es prácticamente unánime: «La contrapartida del recorte del dividendo no es un mayor perfil de crecimiento, que sigue siendo similar, incluso inferior, al anterior Plan Estratégico 2023-2025», apunta Elena Fernández-Trapiella, analista de Bankinter. La experta reconoce que el ajuste «da flexibilidad financiera al grupo», pero advierte de que esta decisión también «limita la visibilidad para los accionistas». «El Plan Estratégico decepciona y la fuerte revisión a la baja para el 2025 con el año tan avanzado merma la credibilidad del grupo. A pesar de una caída del 12 %, hoy el valor pierde atractivo y no vemos catalizadores para una recuperación sostenida», añade. «El mercado está reaccionando con desconfianza», insiste Javier Molina, analista de eToro, quien también apunta a que la presentación de la nueva hoja de ruta carece de catalizadores inmediatos «y llega en un momento en el que el mercado exige visibilidad y ejecución más que proyecciones de largo plazo».
Desde un punto de vista técnico, considera que la acción se mueve en una zona crítica, con un soporte clave entre los 3,70 y los 3,80 euros por acción que ya perdió a primera hora de la jornada de ayer. «Si ese rango se pierde, el valor podría buscar apoyo en torno a 3,50 euros, nivel donde confluyen referencias de medio plazo; si, por el contrario, los 3,70 aguantan, el rebote podría tener recorrido hacia los 4,00 y 4,14 euros», añade.