«La gente es sensible con los problemas del medio ambiente, pero no actúa»

R. R. A CORUÑA

EDUCACIÓN

Ricardo García Mira aúna la profundidad de análisis del psicólogo con la curiosidad. Profesor de Psicología Social y Ambiental en la Universidad de A Coruña, García Mira ha sido elegido miembro del comité ejecutivo de la Sociedad Internacional para el Estudio de la Relación entre la Persona y el Medio Ambiente. Una relación que aún no es simbiótica porque, «aunque la gente es cada vez más sensible con los problemas del medio ambiente, ésta sensibilidad no se corresponde con su conducta, no actúa», dice.

16 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El coruñés Ricardo García Mira y el catalán Enric Pol son los únicos representantes de España en la Sociedad Internacional para el Estudio de la Relación entre la Persona y el Medio Ambiente, una asociación formada por más de mil investigadores de todo el mundo preocupados por dar una solución a los problemas medioambientales que afectan a la sociedad. _¿Qué nexo de unión tiene un psicólogo con el medio ambiente? _Profundiza en la naturaleza de las relaciones que establece el ser humano tanto en su entorno natural como en el construido, en el arquitectónico en este caso. _¿Y cómo es la relación? _Si se hace una encuesta entre la población seguro que el noventa por ciento de los consultados te dice que está muy sensibilizado con los problemas del medio ambiente y muestra una actitud muy favorable hacia las iniciativas que se presenten para mejorar el entorno. Pero esta mayor sensibilidad de la gente no se corresponde con su conducta, no actúa. Existe una inconsistencia entre lo que dice o piensa y lo que hace. _¿Por qué? _Esta inconsistencia es lo que precisamente ha llevado a la psicología a interesarse por analizar la actitud de la gente ante el medio ambiente. Si tú piensas que hay que proteger el entorno, es de suponer que tu conducta es coherente, pero no es así porque el individuo está inmerso en un ámbito social condicionado por múltiples factores que nos llevan a concluir que el problema no está en el medio ambiente, sino en la sociedad. _¿Pero cuáles son estos condicionantes? _Es que el problema hay que analizarlo desde un punto de vista global, no se puede limitar a parcelas de actividad concretas comprendidas desde un único punto de vista. Existen muchos intereses que obligan a plantear el problema en el contexto en que se desarrolle. Por ejemplo, de qué sirve que enseñes a un niño cómo se contamina un río si al lado existe una fábrica que produce vertidos. Lo que hay que analizar entonces es por qué esa fábrica está ahí. Además, la gente está acostumbrada a una calidad de vida, a tener coches, calefacción... y todo eso tiene que salir de algún lado. Existen, entonces, unos intereses sociales y económicos contrapuestos con otros y la gente puede pensar que eso del medio ambiente está muy bien mientras no vaya en contra de nuestro bienestar individual. _El materialismo. _Es necesario estudiar qué valores se están transmitiendo actualmente en los programas de educación ambiental, porque, en una sociedad materialista, con valores de este tipo, el comportamiento ambiental de la gente puede ser desfavorable hacia el entorno, aunque su actitud sea positiva. _¿Qué falla entonces? _Los programas de educación ambiental hacen falta y son necesarios, pero no son suficientes si se limitan a la información. Es necesario persuadir, influir socialmente en la gente para cambiar su comportamiento, por lo que hay que integrar los conocimientos de la psicología social.