LUIS LLERA FERROL AND ROLL Seguro que muchos y muchas estudiantes de Derecho conocen la historia del Grumete Parker, un personaje real con triste final, que murió devorado por sus propios compañeros en una lancha de náufragos tras el hundimiento del barco que tripulaban. Este episodio de canibalismo sirve de ejemplo como caso para exponer una teoría legal en las facultades en las que tejen su toga los futuros abogados. Con los Grumete Parker ocurre algo similar, en ocasiones se tornan en auténticos devoradores de navegantes y náufragos musicales. Personajes de la talla de Neil Young, Dire Straits, o Dylan, son víctimas de la necrofilia sonora de los Parker. Pero ojo, estos chavales tienen espíritu propio y se alimentan también de composiciones propias.
21 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La historia, hasta ahora breve pero intensa, de Grumete Parker, comenzó en una buhardilla de la ferrolana calle Cataluña. Desde allí miraban al horizonte como en la atalaya a la que le cantó Dylan en el memorable All along the watchtower. Una noche de verano del 99, tomando unas copas en un bar, proyectaron darle forma al grupo. El primer objetivo, encontrar un local más operativo que la buhardilla, donde los vecinos comenzaban a formar parte de los coros de las canciones en forma de gritos reclamando menos ruido. (¿Por qué a la música en ocasiones se la denomina ruido?). Se localizó un nuevo cobijo donde dar rienda suelta a las creaciones y ensayos de la banda. Un local en la calle de los Mártires (sic), situada en Ferrol Vello, y propiedad de la tía Angelita... La grabación y las mezclas de los seis temas que conforman el disco, se ejecutaron en los estudios Perro Loco de Serantes, nombre surgido del juego de palabras que bautizan el barrio de Can-ido. Son media docena de canciones en las que Grumete Parker llevaban tiempo trabajando y que ellos defienden de una forma categórica («Nos llena la música que hacemos») y cuya filosofía condensan en una frase que ellos encuadran en la realidad social ferrolana: «Del dolor nace el arte». Sus canciones recrean ambientes oscuros, en ocasiones con cierto aire barroco y marcadas por la dualidad angustia/ironía. El disco se podría definir como absolutamente artesanal; desde el sonido que imprimen a sus canciones hasta la portada, en forma de collage, son de factura propia.