El ex rector dice que sus años en San Xerome «son impagables»
07 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Senén bucea a diario por el océano de la inteligencia artificial desde su extraordinaria inteligencia natural. Su grueso bagaje científico se asienta sobre su estancia en diversas universidades norteamericanas y europeas. Un día el joven Barro llegó a Santiago, ciudad que pronto se iba a alojar en su corazón («É o lugar que máis me marcou e co que máis me identifico. É a miña cidade», confiesa) y se dejó arrastrar de lleno por la electrónica y la computación.
Un mundo, para muchos en aquella época, misterioso y desconocido: «Sempre me gustou a novidade, abrir novos camiños, e arriscarme dun xeito controlado». Santiago le ofreció una vida estudiantil «modesta y sin lujos», pero sobre todo la autonomía y libertad personal. Un tiempo después, cambió su papel de discente por el de docente e investigador.
En Compostela se encontró ya desde los inicios con una especialidad electrónica bien pertrechada y encauzada en el seno de una universidad aún en pañales». Hai xente que segue xulgando a Universidade polo que viviu nela hai trinta anos. Pero hoxe está a anos luz daquela época». Más aún, «nestes trinta anos a evolución foi tan grande que me atrevo a dicir que esta Universidade correu más que a media das universidades españolas, e esa media avanzou moito».
La titulación de Inxeñería Informática se instauró en Santiago el 2003 y en su corta andadura (pero con un gran caldo de cultivo de tres décadas de buen hacer en electrónica) ha logrado situarse entre las de mayor calidad de España: «Ten a nota de corte máis alta desde que empezou no panorama español».
Primarias
El rectorado, sin haber pedido cita, llamó a su puerta. «Non estaba nos meus obxectivos», dice. Pero este hombre implicado en múltiples actividades colectivas se transformó en foco de atención para un buen número de profesores que, en una especie de primarias, le eligió candidato. Luego llegaría a San Xerome por sufragio universal. El rector número 222 de la Universidad de Santiago se convirtió, ya desde la base, en el más democrático de la institución.
«Ser rector comportou para min enormes sacrificios personais e e profesionais, pero foron oito anos impagables. Débolle á Universidade no 2010 infinitamente mais que no 2002, cando accedín á rectoría», comenta.
Sus inmensas ilusiones en San Xerome colisionaron con la cruel realidad de los limitados recursos económicos, pero Senén supo moverse en ese restringido escenario para realzar en la última década el crédito de la Universidade compostelana, cuyo impresionante laurel es el proyecto Campus Vida y el premio Campus de Excelencia Internacional. Este extraordinario colofón a una tarea de ocho años colocan al rector número 222, sin ninguna duda, en el pedestal de Fonseca.
Pero no fue un camino de rosas. Hubo, por ejemplo, dimisiones en su equipo. «As cousas que máis me disgustaron foron as que tiveron que ver coas persoas. Houbo momentos tristes, pero tamén compartín momentos impagables coa xente, que foron os máis». Y confiesa: «Teño mala memoria para os malos momentos e iso fai que non garde rencores ou se disipen ó pouco tempo. Tiven enfrentamentos moi tensos e duros con algunhas persoas, pero todo iso está esquecido. É algo magnífico, porque me permite dormir ben».
Le tocó lidiar asimismo con el engorroso problema de las titulaciones: «Eu traballei mirando á Universidade e ó seu contorno. A miña visión é de 360 grados, e no meu mandato tiven como como signo sumar e non restar nin dividir, actuar con visión de sistema».
Con los ecos del rectorado algo más lejanos, Senén Barro está centrado hoy en su cátedra de Ciencia da Computación y en RedEmprendia, una entidad formada por una quincena de universidades iberoamericanas que el ex rector preside y cuyo objetivo es apoyar al docente emprendedor.
La nueva imagen de la Universidad le debe mucho al ciclismo. Senén Barro es aficionado a esta actividad y no pocos de los proyectos que se han plasmado en el campus en esta década los ideó el ex rector a lomos de la bicicleta. Es su momento ideal de reflexión. Lo raro es que conserva todos sus dientes.
¿Ciudad y Universidade van de la mano? Barro dice que ambos son indisolubles y ese nexo debe evidenciarse. Encierra ese ideal en un vocablo nuevo y aglutinador: «Universidade». El Campus Vida es una apuesta por la Universidade.
Lo malo de esa indisolubilidad es que a menudo ciudad y universidad no se prestan atención. Por ejemplo: «Teño visto unha defensa da Cidade da Cultura por parte de todos os sectores, e penso que debería de haber tamén es compromiso coa Universidade de Santiago como institución compostelana». En lo que atañe al gobierno de la ciudad, «sempre que demandei apoio e colaboración, tíveno».
Conexión de los campus
A Barro le encanta el casco viejo, pero ama el amplio campus universitario y lo observa con su visión de 360 grados. Un campus integrado por tres campus, incluido el del centro histórico, «onde a Universidade ten más presencia, despois da igrexa». El campus norte empata con el histórico y este con el Campus Vida, una interconexión física que a Senén le maravilla: «Esta peza é algo único no mundo. Iso hai que mimalo e coidalo».
Al lado de su ordenador, el catedrático desgrana vivencias y experiencias hasta que el redactor agota las cuartillas. ¿Hay algún sistema de computación para hilar los párrafos de este Rincón? «A cabeza», responde raudo Senén. Me lo temía.