Uno de los principales problemas que presenta el proyecto Abalar es la formación del profesorado que va a participar activamente en él. El director del colegio As Revoltas de Cabana, Xosé Ramón Lema, señala que las clases suelen ir con bastante retraso y que si el docente no tiene bien claros los conocimientos básicos de Internet no se puede hacer nada, por lo que son pocos los maestros que usan los ordenadores de forma habitual.
Otro tema es la extraordinaria lentitud a la que se enfrentan a la hora de conectarse a la red, que ni siquiera sirve para llevar la administración del centro escolar. Según explica el director de As Revoltas con ironía, «chegas antes co recado a Santiago que usando o ordenador».
También Ana Díaz, del instituto Fin do Camiño de Fisterra, encuentra numerosas pegas al proyecto Abalar. Señala que los niños están habituados a conectarse a las redes sociales, pero no a otro tipo de trabajos y el aprovechamiento es limitado por la falta de formación de la mayoría de los profesores.
Así las cosas, la conclusión es que incluso aquellos centros adheridos al programa Abalar no lo aprovechan demasiado, porque generalmente carecen de una buena conexión. Es lo que les ocurre en los colegios de Fisterra y de Cabana, que sí tienen el programa, o al de Vilarmide (en Muxía), donde la navegación por Internet se eterniza. En el caso de As Revoltas el director denuncia que cualquier operación dura horas.
A pesar de todo, los profesores consultados señalan que a los niños les gusta la informática y que están bien dotados para ella. En Baio señalan que prestan mucha más atención, aunque también reconocen que todavía no le sacan al programa todo el jugo que podrían obtener si la formación del profesorado fuera mejor.