Pinchazo viral de Pablo Casado en Vitoria

Gracia Novás REDACCIÓN / LA VOZ

ELECCIONES 2020

Pablo Casado, durante su alocución en la tarde-noche del viernes en una cena-mitin en Vitoria con afiliados y candidatos del PP
Pablo Casado, durante su alocución en la tarde-noche del viernes en una cena-mitin en Vitoria con afiliados y candidatos del PP ADRIAN RUIZ HIERRO | EFE

El candidato del Partido Popular elige la plaza de toros para una cena-mitin en la capital vasca y la imagen de los graderíos vacíos se convierte en «trending topic» como objeto de burla en las redes sociales

13 abr 2019 . Actualizado a las 17:17 h.

Todo iba sobre ruedas en el norte. Su paso por Asturias y Cantabria buscaba minimizar el importante recorte de votos y escaños que le augura el CIS -uno por Asturias, otro por Cantabria, y hasta dos en el País Vasco, donde corre el riesgo de quedarse sin representación-. Como recordaba Efe, el líder de los populares aprovechó el viaje entre Oviedo y Vitoria para parar a comer en la localidad cántabra de Santa María de Cayón (Cantabria), el pueblo natal de su abuela. Allí se introdujo entre cazuelas y hasta los fogones del restaurante donde cocinaban bocartes, rabas, mollejas empanadas, entre otros platos de la gastronomía cántabra «pura y dura», según relataba una de las cocineras.

En mangas de camisa, pero con la corbata perfectamente anudada, saludó a quienes allí laboraban y hasta hizo un vídeo mostrando todos los productos en el que ha animado a la gente a visitar al lugar. En aquel periplo hasta entonces triunfante dejó aquellas dos frases que dieron la vuelta al ruedo ibérico: «Somos unas monjas clarisas comparados con el PSOE en materia de radicalidad» y «Lo que nunca haré es insultar a un exvotante, mi plan es intentar reenamorarle».

Pero llegó al feudo del PNV, al País Vasco. En concreto a la capital, en la que desembarcó de la mano de Javier Maroto, que en teoría no podía ser mejorado como anfitrión. Vicesecretario de organización del PP, cabeza de lista por Álava para el 28A, alcalde de Vitoria entre los años 2011 y 2015 y, sobre todo, director de la campaña popular, debía conocer bien el terreno, un terreno en que, por cierto, Casado fue abucheado el pasado agosto en en las fiestas de la Virgen Blanca, donde habló sin tapujos y dijo aquello de «Hoy sale de prisión Santi Potros. El PP no va a tolerar ningún acercamiento de presos etarras».

Quizá por todo ello eligió la plaza de toros para el encuentro mitinero, un escenario suficientemente ambicioso por el aforo de alrededor de 8.000 personas que ofrece. Sin embargo, las gradas no se iban a utilizar; entonces, ¿para qué disponer tanta capacidad? Solo se iba a emplear la arena para ubicar a los poco más de seiscientos asistentes afiliados y diputados que, además de los discursos políticos, disfrutarían de una cena.

Es probable que Maroto buscase el espacio cerrado y amplio para mantener a Casado a salvo de tumultos. Incluso también podía haber un mensaje implícito para proclamar su defensa de la fiesta taurina. Pero el efecto estético es terrible y eso es lo que han explotado las redes sociales para mofarse del Partido Popular, cuyo vacío han puesto en contraste con la capacidad de convocatoria de otros, incluso la de Santiago Abascal, que en Oviedo tuvo que abandonar el auditorio para salir a la calle con un megáfono y hablarles a todos los simpatizantes que se quedaron fuera por el llenazo.

Los tuiteros se han cebado con la desangelada plaza de toros de Casado. Algunos incluso echaron de menos irónicamente la gran capacidad organizativa de las empresas del Bigotes y de la profesionalidad que ocultaba la trama Gürtel para programar carpas, mítines y otros eventos.

La defensa de la causa de la tauromaquia, una de las constantes del Partido Popular, también sirvió para afinar el humor de los internautas al hilo de lo sucedido en Vitoria, que asimismo dio pie a comparaciones con la afluencia al estadio Santiago Bernabéu

El líder conservador Pablo Casado, sin embargo, no perdió el tiempo y aprovechó su paso por el País Vasco para dejar claro su mantra y cargar duramente contra Pedro Sánchez, al que acusó de permitir que el dirigente de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi «ridiculice» al Gobierno de España y recordar que PP y PSOE deberían «seguir yendo juntos» en la lucha contra el terrorismo. Y concluyó diciendo que, aunque su formación «nunca llamará a Bildu» para gobernar, está seguro de que si gana el candidato socialista «no va a renunciar» a los votos de los separatistas ni de los «bilduetarras».