El secretario de organización de Ciudadanos en Galicia cree que las encuestas «se han cocinado y se han quemado»

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña SANTIAGO / LA VOZ

ELECCIONES 2020

S. L. L.

La candidata por A Coruña, María Vilas, dice que el problema de la AP-9 no es de transferencia sino de transparencia

31 oct 2019 . Actualizado a las 16:47 h.

El secretario de organización de Ciudadanos en Galicia, Laureano Bermejo, resta importancia a los sondeos que no le dan ningún diputado en la comunidad para el 10N y dice que las encuestas «se han cocinado y se han quemado». El responsable de la formación naranja en la comunidad presentó el programa del partido en un acto en Santiago en el que estuvo la cabeza de lista por A Coruña, María Vilas, la candidata al Senado, Carmen Mahía, y otros miembros de la candidatura. María Vilas, tras un breve paso por el Congreso en sustitución de Marta Rivera, asume el reto convencida de que será «la voz de los gallegos y de los coruñeses en el Congreso».

La candidata de Cs desgranó las medidas principales de su partido, que pasan por ayudas a la familia y a la conciliación, libros de texto gratis para las familias con dos hijos o más y monoparentales, una selectividad única en España, sanidad igual para todos, ayudas a la dependencia, menos impuestos para las familias, pensiones dignas, un plan nacional contra la precariedad, ayudas a los autónomos y un programa de prácticas para los jóvenes, así como un nuevo sistema electoral para que «quen non teña máis dun 3 % de votos non teña representación nin cobre un soldo público», además de defender las listas abiertas y eliminar las barreras lingüísticas.

En cuanto a la agenda gallega, Vilas se centró, sobre todo, en la polémica del coste de la AP-9, restando importancia a su traspaso a Galicia. A su entender, no es una cuestión de «transferencia» sino de «transparencia», ya que la transferencia no es sinónimo de gratuidad. La candidata compostelana cree que Galicia adolece de tres graves problemas que no solucionó el bipartidismo: la Galicia rura l«despoboada e envellecida», la Galicia «aillada» con dificultades de comunicación que necesitarían 30 años para solventarse y una Galicia «estancada» por el empleo en precario, los parados de larga duración y la crisis industrial.