En los últimos años, han proliferado grandes áreas que se ubican en las afueras y, paralelamente, han ido cerrando muchos negocios como consecuencia de la crisis. Otros comerciantes se han visto obligados a trasladar sus establecimientos a nuevos locales como consecuencia del fin de la renta antigua y finalmente, otros han ido abriendo de la mano de emprendedores que han buscado una salida a su situación de desempleo, pero muchos núcleos urbanos se han quedado desiertos.
El comercio necesita a la ciudad y la ciudad necesita al comercio. De ahí que una de las principales demandas que los representantes del sector estamos planteando a los alcaldables es que sean comprometidos y colaboradores con nosotros. Estamos ante un cambio de época, y grandes retos a afrontar con presupuestos mermados se nos presentan a ambas partes. Más que nunca es necesaria la colaboración constante y efectiva, para buscar soluciones a las necesidades del comercio que, insisto, genera empleo y riqueza local.
Limpieza, seguridad, accesibilidad, aparcamientos, transporte urbano eficaz, apoyo para la apertura de negocios y para los existentes y promoción turística son otras de nuestras principales demandas. En definitiva, apoyo al comercio minorista. Porque la necesidad es mutua y el beneficio también.