José Luis Rodríguez Zapatero ha dado un golpe de timón en el PSOE igual que ocurrió en la localidad francesa hace veintiséis años Un coche para en un semáforo en rojo, en las proximidades del edificio de la Junta en León. En su interior, un joven habla desde su teléfono móvil. Jersey azul marino, pantalones vaqueros. Se coloca las gafas, montadas sobre una delgada estructura metálica, y a través de la ventanilla saluda a un viejo conocido. Un gesto habitual en una ciudad pequeña como León. El hombre que viaja en el Lancia K será, pocos días después, secretario general del PSOE. Ese hombre viaja ahora en coche oficial blindado y, desde el pasado domingo, está rodeado de un impresionante dispositivo de seguridad puesto a su servicio por el Ministerio del Interior. Es el jefe de la oposición. José Luis Rodríguez Zapatero ha dado un vuelco al partido de la rosa similar al que ocurrió en Suresnes. Consciente, en palabras de Giulio Andreotti, de que el poder desgasta sólo al que no lo tiene, él lo ha detentado siempre.
29 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El 19 de junio de 1988, con sólo 27 años, Rodríguez Zapatero es elegido secretario provincial de los socialistas leoneses, con un 66% de los apoyos, en un tenso congreso en el que se estuvo a punto de llegar a las manos. Fue la primera de sus grandes maniobras políticas. Estratega nato y trabajador incansable, convenció entonces a todas las facciones críticas y a la incipiente pero poderosa familia guerrista para que le apoyaran. Fue en un hotel de Astorga. El acuerdo se bautizó como el «pacto de la mantecada». Su objetivo: barrer a los dinosaurios. Exactamente igual que ha hecho ahora, borró de un plumazo a la vieja guardia del socialismo leonés. Y no le tembló la mano. Militantes insignes pasaron a ser simples afiliados de base. Maximino Barthe, hasta entonces el referente del PSOE provincial, sucumbió ante una maniobra perfectamente calculada. La Federación de Laciana, la más poderosa del socialismo de todo Castilla y León, votó en bloque por el joven profesor de Derecho Político de la universidad leonesa. Su caudillo, Pedro Fernández, logró un puesto como vocal en la nueva ejecutiva, pero inició entonces un viaje a ninguna parte. Rodríguez Zapatero aglutinó el voto anti-Barthe, como ahora ha hecho con el anti-Bono. Sólo les unía un objetivo común: dar un golpe de timón. Mano de hierro El brillante y prometedor nieto del capitán Lozano, un militar republicano fusilado en julio de 1936 junto al entonces alcalde de León, Miguel Castaño, el presidente de la Diputación o el padre del pintor Vela Zanetti, tocaba por primera vez el poder. Durante estos trece años ha gobernado el PSOE leonés con mano de hierro. Elección tras elección, ha revalidado su cargo y ha neutralizado a sus adversarios, controlando el aparato del partido pero también componiendo con habilidad y dureza las mayorías necesarias para mantenerse. Dos años antes, en 1986, se convirtió en el diputado más joven del Congreso.